Redactor Prensa | El Ibaguereño
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| 2019/06/04

Siempre escuchamos que los sueños debemos perseguirlos hasta cumplirlos, sin importar las adversidades que se presenten. Hoy les contamos la historia de Mauricio Munar, un ibaguereño que sin importar las circunstancias, llegó a su meta y sigue trabajando para convertirse en un modelo de emprendimiento.

En el año 2007 un paro cafetero y las difíciles condiciones de los caficultores del País, estaban obligando a los propietarios de fincas a vender sus tierras, pues salía más rentable perder la producción del grano, que recolectarlo y venderlo.

Mauricio, de familia cafetera, le insinuó a su mamá Ninfa vender la finca El Encanto, ubicada en San Juan de la China, donde su mamá sembraba uno de los mejores cafés de la región sin saberlo.

Las posibilidades de venta no se dieron, en cambio, las condiciones de los caficultores fueron mejorando poco a poco hasta que llegó el 2008, cuando su mamá participó en el concurso Taza de la Excelencia y donde ocupó el cuarto lugar a nivel nacional, un reconocimiento que no muchos tienen, y que brinda grandes oportunidades a quienes se esmeran por sembrar un grano fino y delicioso.

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Ese cuarto puesto le brindó la oportunidad de participar de una subasta internacional, donde le pagaron la libra de café a 9,5 dólares, mucho más de lo que cuesta es misma cantidad en Colombia. Ahí Mauricio empezó su aventura.

“No tenía conocimiento del café, pero me sorprendió la calidad con la que contábamos, y el reconocimiento que teníamos a nivel internacional, así que decidí darle un cambio a mi vida y emprender mi propio negocio”, comentó Munar.

Empezó comercializando un café de San Juan de la China que se llama Juan Café, con ellos conoció el mercado local. Pero quería aprender algo más. Con el Sena de Quindío inició un técnico en producción de café especial. El curso era enfocado al cultivo de café, pero tuvo conocimiento básico de barismo y métodos de filtrado manual, algo que lo enamoró más del tema.  

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Mauricio Munar tiene toda la cadena productiva del café desde la finca de su mamá. Por ahora la Asociación Juan Café presta el servicio de maquila donde trillan, tuestan y empacan el café.

Sin recursos económicos, en un garaje sin techo y con sillas y mesas improvisadas de cartón reciclado inició Bonto Café y Bici. Tiempo después se presentó a Fondoemprender pero aunque su proyecto fue viable, en esa ocasión no alcanzó el presupuesto para él. Así que tuvo que esperar una convocatoria regional cerrada para Ibagué. En junio de 2018 inició en firme con su propuesta de Café especial.

Su lugar ahora es en la manzana  60 casa 4 barrio Jordán octava etapa, donde tiene un espacio para los amantes a esta bebida, donde ellos pueden escoger uno de los 13 métodos de filtrado que ofrecen y el café es preparado en la misma mesa.

Bonto es la abreviatura de dos palabras hermosas, Bonanza Tolimense”

Mauricio Munar.

“El toque secreto es la evolución que hemos tenido, ver que empezamos en un garaje, con muebles de cartón y cómo hemos evolucionado, eso atrae mucho a quienes nos conocen desde entonces. A las personas les gusta mucho el tema de la decoración, pues es con materiales reciclados de partes de bicicletas y maderas. Además las personas pueden poner a cargar sus celulares, tablets o computadores, pues cada mesa tiene esta posibilidad”, añadió Mauricio.

Este también es un lugar para los amantes a la bicicleta, ya que Munar lleva más de 15 practicando este deporte y sus principales clientes son sus amigos que lo vieron crecer en su negocio.

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