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| 2017/10/31

Es una burbuja artificial. Es un plástico. Te consume con el pasar del tiempo. Pero el estar allí te hace pensar y sentir todo lo contrario. Crees que es un elemento más dentro de la tan reconocida Ciudad Musical de Colombia. Aun así te puede parecer muy llamativo. ¿Y cómo no hacerlo? si te da la posibilidad de soñar con ser otro.

La señora Margarita Enciso de Rangel natural del Líbano Tolima es Licenciada en Educación – Historia y Geografía de la Universidad del Tolima y magister en Educación – Filosofía Latinoamericana de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Catedrática de la Universidad del Tolima y miembro fundador de la Asociación de Profesionales en Ciencias Sociales egresados de la Universidad del Tolima ASESUT. Directora del instituto Ibaguereño de Cultura. Miembro y presidente de la Corporación Folclórica del Tolima. Impulsora y miembro de la Corporación de Organizaciones Culturales del Tolima CORCULTURA. Hace parte del Consejo Municipal de Cultura como célula básica del Sistema Nacional de Cultura y miembro de la Academia de Historia del Tolima.

Además es coautora del trabajo de investigación “Contenidos filosóficos de las leyendas folclóricas del Tolima” y autora de su último libro: “Estudio del folclor, un proyecto de identidad regional”. ¿Y yo? Aparentemente una más de sus alumnos. Con sus palabras, me comparte un poco de su conocimiento:

¿Qué tipo de cultura se promueve en el Centro Comercial La Estación?

Aquí en estos almacenes lo que importa es vender. Estimular a la gente para que lleve X o Y producto. Pero no les importa dar a conocer nuestra cultura porque ni son de acá. Son multinacionales que vienen de otro lugar. Y que tienen como propósito las ventas. Más que el comportamiento de la gente, más que los valores de una sociedad. Su objetivo único es vender, tener muchos almacenes dentro de un centro comercial para estimular el consumo. Para hacer que la gente lleve de todo así no lo necesite. No están interesados en fortalecer nuestra identidad. No son centro de estimulación de nuestra cultura.

Señora Margarita, ¿qué pasaría si se acabara por completo la cultura de Ibagué?

Eso, es perder nuestra memoria colectiva, haga de cuenta como cuando usted pierde la memoria. No sabe para dónde va. Ni qué es lo importante sino que va para donde le digan porque no tiene memoria. Usted no identifica lo valioso de su entorno. Y cada vez se va exterminando más aquellos recuerdos, aquellos valores, expresiones que le daban vida a nuestro territorio, que le dan vida a la gente.

Era un martes muy lluvioso. Olía a polvo. Estábamos en la Academia de Historia del Tolima. Por la lluvia, la gente se veía correr como hormiguitas. Y mientras todos corrían afuera, nosotras seguíamos conversando.

Alrededor de las expresiones, la gente se puede alegrar, no solamente se promueve la identidad sino que se puede integrar, se puede recrear, se puede llevar al respeto de las demás personas, el respeto a la vida, el respeto a la naturaleza: cuidar el aire, cuidar el agua, cuidar el bosque, cuidar el nevado. La cultura nuestra, que es una cosmovisión naturalista, promueve eso. Pero cuando son culturas de otra parte que no las conocemos que no nos dicen nada a nuestros sentimientos. Nos traen todos estos símbolos de otros lugares, que son muy propios  de allá de otros medios pero no del nuestro. Entonces son otros valores, otras creencias, otros trabajos, otros símbolos. Eso hace que perdamos el sentido de pertenencia.

Ese sentido de pertenencia por el que trabajaron todos y cada uno de los fundadores de la Corporación Folclórica del Tolima desde el año 1986, sus retratos están allí, en la Academia de Historia del Tolima, viendo cómo sus sucesores en cabeza de la señora Margarita luchan incansablemente para que no se pierda el folclor. Ese mismo que algunos lugares como el Centro Comercial La Estación no son tangibles.

Si allá va mucha gente, la idea es que vendan productos nuestros. Pero se venden productos importados, traídos de otra parte. Tampoco se estimulan nuestros músicos, proyectar allá su música. No se hace. O a nuestros escritores, de pronto  promocionarlos. ¡No!, allá hay un interés que es vender. Es un centro comercial y su nombre lo dice. Pero hay otros centros que promueven un poco.

¿Cuáles son esos centros a los que se refiere que promueven la cultura un poquito?

No hablo de centros comerciales sino de centros culturales. Por ejemplo el Teatro Tolima, la biblioteca Darío Echandía, el Conservatorio. Que en parte sí promueven nuestra cultura. Pero no se llevan a las instituciones educativas, que debieran llevarse. Debiera ser función de las secretarías de educación estimular en las instituciones educativas por ejemplo el Folclorito. Que realmente hubiera representación.

No solo la cultura está entre la cotidianidad de una población, sino que también se condensa en aquellas memorias que llamamos libros. Muchos de ellos de color amarillo y con las portadas desgajadas por su antigüedad. Libros que están en el abandono siempre a la espera de nuevos lectores en la Academia de Historia del Tolima. Libros…que nos observan.

Lo han reemplazado por un reinado, pero no es folclor. Porque folclor es arte, el folclor son normas de ser, folclor es la música, la danza, el arte plástico, el arte escénico, pero representando nuestras expresiones. Eso no se hace en las instituciones educativas que debiera hacerse, mucho menos en los establecimientos comerciales.

Señora Margarita, ustedes como Corporación Folclórica ¿cómo definen la cultura?

Nosotros la entendemos como el saber tradicional del pueblo. Es el saber que en cada época se ha destacado para un mejor vivir de la sociedad. Que por tradición ese saber está en el imaginario colectivo. Usted escucha cierta música que despierta un sentimiento de cariño, de afecto por ella. En nuestro medio son ritmos como el bambuco, como el sanjuanero, como el rajaleñas, como el pasillo, como la cumbia criolla. En todos esos ritmos se expresa el pensamiento colectivo de la gente, ¿Por qué?, porque los compositores, ellos interpretan lo que viven en su realidad y lo plasman a través de sus poemas, a través de sus canciones. Eso en el campo de la música.

¿En qué otros campos se puede evidenciar el saber del pueblo?

Eso mismo puede pasar en el campo de la danza, puede pasar en el campo del cuento, de los refranes, de los mitos, que son esos relatos que fundamentan las maneras del ser de la gente de una región. O pueden ser los artesanos que hacen cosas muy de la gente de la región. Por ejemplo que hacen una atarraya, una canoa, un chile, un canasto o un sombrero.  Son elementos todos de aquí de la región que la gente los usa, los quiere porque les sirven para sus actividades, pero también nuestra cultura exalta nuestros paisajes, nuestras riquezas: el río Magdalena, las cordilleras, el valle, las maneras de ser de la gente. Esas maneras de hablar, del sentir de la gente, se expresan a través de los lenguajes. Los lenguajes llevan mensajes, el mensaje del poema, pero también el mensaje del habla popular, el mensaje del campesino que trabaja la tierra y que es muy cercana a él  y a su familia.

Y usted señora Margarita, ¿cómo la define?

La cultura la defino como las ciencias, como el arte, como las formas de comportamiento de la gente de una región, como las creencias de la gente de una región. Por ejemplo, en el mes de junio, la tierra se calienta, y casi siempre eso ayuda a madurar los frutos. Hay alegría de la gente por esa situación de cosecha los pueblos manifiestan sus agradecimientos a un ser que ellos creen superior o que ellos lo identifican como divino y entonces le hacen el culto a ese dios, o en otras regiones a los dioses. A seres superiores que ellos consideran de alguna manera creadores del universo. Todo esto se representa a través de las diferentes ramas del folclor. Dentro de esa cultura, hay muchas formas de expresar esa ciencia, ese arte, esas formas de comportamiento, esas creencias.

Son testigos también de nuestro encuentro los personajes que se recrean en los diferentes cuadros del pintor Ramiro Mayorga miembro de la Corporación Folclórica del Tolima. Pinturas que le atribuyen a las mujeres el heroísmo que en sus diferentes épocas demostraron tener. Pinturas que evocan la historia colombiana y su folclor.

Hay un campo especial que se llama folclor o cultura popular tradicional. Que no es otra cosa que la cultura de los pueblos. Las expresiones de los pueblos muy superiores que han quedado de cada época y que van rigiendo la manera de ser de los pueblos. Eso es el folclor. Dentro de ese folclor también se habla que es arte. Porque hay todas unas expresiones estéticas dentro de él. Como las canciones, como la música, como la pintura, como la escultura, como las maneras de hablar, como las maneras de preparar los alimentos, como las maneras de cultivar la tierra. Eso es lo que nosotros decimos que debe cultivarse.

¿Qué deberíamos hacer para que no se pierda el folclor?

Nosotros como Corporación Folclórica, como Academia de Historia, como diferentes entidades de la cultura hemos venido planteando que se necesita una reorganización de las agrupaciones que promueven el folclor. Fundamentalmente del Festival Folclórico para que no perdamos ese imaginario colectivo que se ha enfocado mucho hacia un día de turismo por ejemplo, pero muy urbano, que hace mucho énfasis en el reinado, no digo que no sea importante porque es la expresión de la bella mujer. Pero nuestra fiesta es del folclor, más que de un reinado. Que durante todo el año se cultivaran todas estas expresiones del arte, la importancia de la cosecha, la importancia de nuestras danzas, de nuestra cosmovisión.

Noto en este punto que la señora Margarita me habla acentuando un poco más las frases. Es más expresiva con sus manos. También con sus ojos. Y para afirmar una vez más lo que me está contando termina diciendo:

Cuando se dice “folclore” es el saber del pueblo, ¿quién es el pueblo? toda la comunidad, la sociedad en general.  Es ese saber del pueblo que por eso se ha conservado, porque es de un nivel superior. Es lo más valioso de cada época. Y eso no se está haciendo. Y yo hago mucho énfasis desde las instituciones educativas, porque si al niño le enseñamos, él va a aprender a defenderlo a cultivarlo y a expresarlo, a leerlo y a interpretarlo, a conservarlo.

   


Nota realizad por Linda Juanita Delgado Carrillo – Redacción Periodística Semestre A 2017, publicada originalmente en El Anzuelo Medios.

 

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