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| 2017/10/28

El debate ni siquiera está claro, pero les vamos a regalar un poco de contexto: la Administración Municipal emitió en mayo de este año el decreto 378, por medio del cual regula y estipula los costos del aprovechamiento económico del espacio público. Y hasta ahí todo bien, es decir el espacio público es de todos y que algunos se lucren por el uso de dicho espacio y otros no, deja de ser justo en el sentido más aristotélico que le quieran poner.

Del todo bien, vamos a pasar al no tan bien, y es que para empezar y como lo señaló en su momento Fenalco, el decreto tenía una pequeña contradicción. Enfocado a la regulación del uso del espacio público por parte de tiendas, cafeterías, restaurantes, y bares, el decreto estipuló dentro de los usos posibles (bajo pago a la administración por ese uso) el de desarrollar actividades como comidas rápidas, restaurante, asadero y, entre otros, bar. Por si no han pillado el truco, está en que el Código de Policía y Convivencia vigente prohíbe la venta y el consumo de licor en espacio público. Duh!

El segundo punto no tan bien, está en el cobro desmedido sobre dicho uso, porque básicamente las personas que tienen puestos de comidas rápidas en sectores de estratos 1 y 2 terminarán pagando medio salario mínimo por el uso de la esquina en la que ya los conocemos y donde sabemos nos dan ñapa en el salchipapa. En estratos 4 y 5, el costo del uso del antejardín con las sillas, mesas y macetas puede elevarse a los 2 millones 300 mil pesos. Sin contar con que muchos de estos empresarios pequeños y medianos, ya pagan un arriendo e impuestos. La triste realidad es que los más afectados son por ejemplo, los tenderos.

Y acá viene el punto bien malo, durante el último debate de control político realizado en el Concejo Municipal, el mismo Director del Plan de Ordenamiento Territorial admitió que “probablemente el decreto que salió fue excesivo”. O sea, amigo, después de muchos meses, negocios cerrados temporalmente y muchos otros que prefirieron cerrar por cuenta propia, la Administración Municipal se da cuenta que fue “excesivo”, ¿acaso la aprobación de un decreto no debería tener un estudio previo de viabilidad?

La respuesta a esa pregunta está en que el único factor que tuvieron en cuenta es que el Municipio necesita más recursos, porque a la fecha ninguna de las entidades involucradas, ni el director del Plan de Ordenamiento Territorial tiene clara la cifra de vendedores ambulantes y de comerciantes que hacen uso del espacio público para desarrollar su actividad económica. A la fecha el decreto debe entrar en revisión, incluso cuando está vigente y las sanciones son reales, porque “puede” que haya sido excesivo.

De lo que sí está claro es que el Municipio necesita recursos, pero y si eso está tan claro cómo es que la ciudad duró casi dos meses sin convenio con la Policía de Tránsito, por lo que si usted no lo sabía se lo vamos a contar tarde, durante esos dos meses a ninguna persona en Ibagué le realizaron comparendos, como lo escuchó durante dos meses no hubo comparendos en Ibagué, hecho por el cual la ciudad dejó de recibir más de mil millones de pesos, según cifras estimadas de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Ibagué.

Los puntos buenos, malos y remalos claros, la conclusión no es una moraleja ética sobre lo justo como lo mencionamos inicialmente, es una revisión sobre ¿qué putas estaban pensando? y ¿Por qué no supe lo de los comparendo? Algo así.

Por: Princesa Tamalia