Columna de Andrés Mora.
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| 2019/05/31

En Ibagué es imposible ignorar la creciente movida del deporte, del ejercicio y de la salud física, este tema que se ha filtrado en el imaginario de los ciudadanos de una manera lenta pero segura.

Muchos han hecho resistencia a cambiar sus hábitos y aún no cogen esta “onda”, pero es inevitable que cada vez sean más y más las personas que se acercan a centros especializados (gymnasios tradicionales, de Crossfit, zumba, cardio rumba, funcional training o entrenadores personalizados) para solicitar información y consultar con sus bolsillos y su tiempo la posibilidad de cambiar su apariencia o su salud.

Pero ¿por qué hasta ahora nos empieza a interesar esto? Los factores son diversos; podríamos culpar a los medios de comunicación que nos bombardean a diario con estereotipos estéticos casi que inalcanzables para el ciudadano común, o también a la difusión de la información y los nuevos estudios científicos a los que la gente puede acceder para enterarse de la importancia de mover nuestros cuerpos y cuidarlos. Pero si de buscar un detonante se trata podemos empezar comparando la forma en que se practicaba ejercicio antes a cómo se practica ahora.

Tal vez muchos de los que están leyendo esta columna tienen padres, tíos o abuelos, algún familiar de otra generación, que ha practicado deporte o aún lo practica y, podrán notar, que la motivación para hacer ejercicio era disfrutar de la recreación, tal vez las ansias de ser buenos en algo y competir, además de que en ese entonces lo normal era entrenar fútbol, voleibol, o algún otro deporte clásico y en equipo, ya que, las anteriores generaciones buscaban un recurso para aprovechar su tiempo y conocer gente de una manera divertida.

Es perceptible que -aunque en aquel entonces la cantidad de gente que se ejercitaba era menor en relación con los entusiastas del fitness que vemos actualmente- hoy en día hay muchas más personas con problemas de sobre peso y salud (según la Organización Mundial de la Salud la obesidad se ha triplicado desde el ‘75). Es inevitable que en el capitalismo no se puedan aprovechar estos números y dar paso así a un nuevo mercado, el mercado del Fitness.

Quienes eran dueños de gymnasios en Ibagué nunca notaron que aunque más y más personas llegaban a pagar su mensualidad, también eran un gran porcentaje quienes a las primeras semanas se aburrían y desistían. De otras ciudades más grandes como Bogotá o Medellín (que a su vez recibían mayor influencia de otras partes del mundo) nos llegaban las modas y en el deporte no fue la excepción.

En el 2011 un grupo de personas que iban al gym y hacían deporte escucharon de una forma de entrenamiento llamada CrossFit y decidieron fundar el primer centro especializado. Pese a que Crossfit es una marca registrada, también es un deporte con estándares y reglas, además viene acompañado de sistemas nutricionales alternativos apoyados en estudios científicos, y lo mejor de todo es que para practicarlo se necesitaba de una pequeña cantidad de tiempo al día y los resultados positivos eran notorios a las pocas semanas. En ese momento el CrossFit en Ibagué era algo pequeño, tal vez mal ejecutado por ser tan joven y llevar poca experiencia, pero tenía la clave para seguir creciendo y abrirse camino en el mercado: Comunidad.

Este método de entrenamiento corto y variado, intenso y a veces masoquista, creaba lazos entre sus practicantes que corrían la voz y se creaba una fidelización. Y aunque muchos escépticos se llenaron de mitos y de miedos para no practicarlo, la bola se regó y abrió paso a que los empresarios se replantearan la forma de vender el Fitness (en mi opinión, aún falta mucho por imaginar en el Fitness Ibaguereño).

Los centros de entrenamiento funcional empezaron a aparecer, las ligas deportivas volvieron a estar en la mente de las personas que aunque no tenía dinero para inscribirse en un sitio privado, sí podían ir a las ahora inexistentes piscinas olímpicas o el parque deportivo. Por esto, se podría decir que la moda del deporte en Ibagué está muy ligada al CrossFit, ya que este además es un puente entre el entrenamiento físico general y los deportes Olímpicos, ahora todos pueden hacer deporte o ejercicio sin importar la edad, el nivel social, sus características físicas o su disponibilidad de tiempo; las opciones son variadas, la competencia es mayor y eso impulsará en un futuro a que el servicio sea más especializado y pensado en la comodidad de los que lo consumen, tema del cual se podría hablar en otra ocasión.

Lo importante aquí no es qué deporte o método de entrenamiento es mejor, pues el mejor es el que a cada quien le guste, pero el cambio en los intereses de las personas, que ahora se preocupan por su cuerpo, es positivo tanto para la economía como para la salud y la productividad de todos. Si el deporte es moda ¡qué chimba ponérselo todos los días!

Andrés Mora es autor en EL IBAGUEREÑO en temas relacionados con el deporte y CrossFit, es uno de los atletas más activos en la ciudad y uno de los gestores del box Radikal Fitness.