Liceo Nacional \ El Ibaguereño
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| 2018/06/06

Con globos y pañuelos blancos, el alumnado del reconocido Liceo Nacional honró hoy la memoria de Sara Gabriela Susunaga, la menor que perdió la vida trágica e inesperadamente el día de ayer en las instalaciones del plantel, tras golpearse fuertemente la cabeza de camino al coliseo de la institución junto a sus compañeras.

Foto cortesía de Alerta Tolima

Sara fue trasladada inmediatamente al centro asistencial Federico Lleras Acosta, donde presentó un paro cardio-respiratorio tras el cual no pudo ser reanimada; tras más de 25 minutos de lucha por parte del personal médico del centro, la menor fue declarada fallecida.

Las versiones y opiniones sobre este caso difieren en cuanto a lugar y causa, pues aunque sus compañeras aseguran que el golpe se originó debido a un tropezón mientras se dirigían al coliseo a ensayar la presentación de danza para el folclorito que sería el viernes, un funcionario de la Secretaría de Salud de Ibagué identificado como Gelver Dimas Gómez, declaró que una de las teorías manejadas indica que el golpe se dio por una caída DENTRO de uno de los vehículos escolares del Liceo, ambas hipótesis que están bajo investigación.

Sara Gabriela cursaba segundo de primaria y era parte de la comparsa folclórica para la celebración tradicional del folclorito que tendría lugar el viernes; El personero Camilo Ossa confirmó que la prioridad es el acompañamiento permanente en todas las instituciones educativas  de Ibagué,  por lo cual se abrió una investigación que determinará  si hubo alguna responsabilidad por parte del colegio y a la vez se acompañará a la familia Susunaga, que ahora debe afrontar una devastadora pérdida.

La velación de la pequeña liceista se lleva a cabo en la sede de la funeraria Los Olivos del Barrio Cádiz durante la tarde, y el Liceo Nacional ya ha confirmado que el folclorito del viernes fue cancelado por respeto a la familia de la menor.

Este lamentable hecho prende las alarmas sobre la seguridad en las instalaciones educativas de Ibagué, lugares donde los padres de familia dejan a sus hijos bajo la premisa de que estarán a salvo.


“Descanso eterno para ese angelito”

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