Redactor Prensa | El Ibaguereño
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| 2019/06/02

“Dejaste a tu hijo sin padrino, sin una Navidad, sin una madre buena, sin luz que le guiara, sin nadie que avisara”. Como cita la canción del maestro Jairo Valera refleja la verdad de lo que es la drogadicción, la droga te mata, te rompe, te acaba, te aísla, te daña, es como un gran agujero negro  que poco a poco se va encargando de absorber todo de ti hasta dejarte sin nada, se lleva todo lo que más quieres, tus amigos, tus gustos, tus buenos momentos,  tu familia,  tu vida misma.

Este es el flagelo que está golpeando a nuestra sociedad, a nuestros jóvenes, el consumo de sustancias  psicoactivas va cada día en aumento y cada vez el inicio de consumo de estas sustancias se da a menor edad. Sustancias como el alcohol y el cigarrillo suelen ser usadas como puerta de entrada a otras sustancias que se encuentran en el mundo de la ilegibilidad , como la marihuana, cocaína, entre otras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada día en el mundo se crea una nueva  sustancia psicoactiva y cada vez estas sustancias son modificadas para producir nuevos efectos , mayor grado de adicción  y dependencia, lo que hace que el problema de la drogadicción sea considerado como una pandemia; aunado a ello, el problema de la drogadicción trae consigo problemáticas como la delincuencia, el aumento de la enfermedades  de trasmisión sexual , la violencia , el narcotráfico y todo esto afecta en mayor grado a nuestra sociedad.

Desde 2010 se han identificado 32 nuevas sustancias en el país”

Viceministro de Justicia, Juan Francisco Espinosa
Redactor Prensa | El Ibaguereño La droga 2 C-C genera efectos estimulantes y alucinógenos en el sistema nervioso central. Lo que buscan las personas con este tipo de drogas es euforia y el incremento de las sensaciones. Fuente: El Heraldo.

 ¿Qué hacer ante esta problemática? Uno de los principales pasos es fortalecer los valores morales  de la familia, es necesario retornar al pasado ya que hoy día vivimos en un mundo globalizado en el que cambiamos los amigos reales por  los virtuales, donde nuestros hijos son criados por el internet  y pasan el mayor tiempo  del día sumergidos en las redes sociales, tablet, juegos en línea o en sus celulares, papá y mamá casi no tienen tiempo, pues el trabajo suele serlo todo, irónicamente para que no les falte  nada.

El colegio muchas veces se queda sin argumentos  para actuar  y es allí donde nuestros jóvenes buscan en la calle lo que no encuentran en el hogar, es allí donde el expendedor, el malandrín, el mal amigo hace su aparición para entretejer la trampa en la que suelen caer muchos jóvenes, algunos por ignorancia, otros por querer experimentar o huir de alguna situación que no saben cómo afrontar. Es allí donde con tramas buscan introducir a nuestros jóvenes a ese oscuro mundo de la drogadicción, alguna veces obsequiando pequeñas dosis que lo que pretende es generar la adicción. Lo que inicia como un juego o una pequeña pilatuna termina siendo un infierno del cual es difícil salir, una enfermedad que es difícil tratar.

Por eso es necesario volver a  esos valores como son, el respeto, la tolerancia,  la honestidad. Como sociedad tenemos el deber de orientarlos partiendo desde el hogar mismo; el colegio, la universidad, las distintas instituciones  gubernamentales encargadas de nuestra juventud, deben encaminar esfuerzos tendientes a desarrollar programas de prevención y promoción de la salud, donde se pueda actuar y evitar que tengan contacto con la sustancia, evitar que se genere la dependencia , la adicción.

De la misma manera, se deben fortalecer los programas de atención a esta población y se deben de garantizar sus derechos y los de sus familias tomando como base la educación, la escolarización de todos nuestros niños como pieza fundamental de la prevención de consumo de sustancia psicoactivas.

Otro punto importantes es el acompañamiento  del estado a las familias vulnerables a este flagelo, pues el fortalecimiento de áreas  como la psicología en los programas educativos y comunitarios juegan un papel importante en la prevención del consumo. Por último, pero no menos importante, el mejoramiento de las condiciones laborales, de educación, de acceso a los servicios básicos, trabajo, vivienda, educación, pues trabajar con esos determinantes sociales se convierten en el mayor patrón protector para nuestros jóvenes y las próximas generaciones que están por venir.

José Correal Pacheco

Enfermero Especialista

E.S.E Hospital Especializado Granja Integral

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