Emanuel Hidalgo, boxeador ibaguereño | EL IBAGUEREÑO
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| 2017/11/22

Emanuel Hidalgo Duarte, boxeador profesional ibaguereño, nació cerca del barrio Ricaurte, en un lugar del sur de la ciudad con condiciones desfavorables para el crecimiento de un niño.

Cuando cumplió dos años se trasladó junto a su familia a la Martinica, debido al riesgo inminente que corrían al vivir cerca de la orilla de un río.

“Crecí en un ambiente de mucha pobreza, por esta razón trabajé desde los 11 años, fui ayudante de un local, estuve seis meses en “la rusa” y cuando era más pequeño pedía plata en la plaza de mercado y en el centro de la ciudad para ayudar a mis papás, la necesitad era muy grande”, dice Hidalgo.

Desde muy joven Emanuel dejó su casa paterna para vivir solo y sobrevivir con la ayuda de vecinos y amigos. “Dormía de casa en casa, la gente me ayudaba y salí adelante solo, me acostumbré a que nadie me diera ordenes o me dijera lo que tenía que hacer”, relata.

Nace el amor por el boxeo

Todo inició cuando Emanuel tenía 6 años y veía a su hermano mayor, Rey David, entrenar durante largas horas este deporte. Imitaba todos los movimientos que veía, quería tener la misma destreza en los brazos y en las piernas;  soñaba con subirse a un ring como lo hacía su hermano en ese entonces.

Rey al ver el interés de su hermano menor por el boxeo, decidió llevarlo al pequeño gimnasio en el que entrenaban los jóvenes del sector  del barrio Galarza, lugar en el que Emanuel descubrió que su verdadera pasión eran los puños y golpes planeados que le proporcionaba este deporte de combate.

“Conocí el boxeo gracias a mi hermano mayor, por él hoy puedo decir que lucho por mis sueños y no estoy en un cementerio, en la cárcel o consumiendo drogas como muchas de las personas que iniciaron este proceso deportivo conmigo”, dice Emanuel mientras empuña sus manos para subirse al ring.

“Recuerdo con nostalgia a Rey, lo mataron en una pelea, fue duro y nostálgico, sin embargo y a pesar de las difíciles situaciones siempre supe que quería seguir sus pasos en el boxeo y esto hace que lo sienta siempre presente”, agrega Emanuel.

En el gimnasio del barrio entre lonas, cuerdas y campañas  Emanuel conoció al entrenador Raúl Ortiz, (actual preparador de la boxeadora olímpica Ingrit Lorena Valencia), tenaz como su hermano, le fue enseñando que los verdaderos hombres se miden en el ring de boxeo y no en la calle con los puños como muchos lo piensan.

Debido a la gran demanda de jóvenes interesados en aprender este deporte, Raúl, decidió abrir una sede del box en la caseta comunal de barrio La Martinica, utilizando carpas, sacos, llantas, facilitando que Emanuel pudiera entrenar a pocos minutos de su casa.

“Gracias al deporte soy una mejor persona, si no hubiera sido por el boxeo yo hubiera sido un vicioso o estaría muerto como muchos de los jóvenes que empezaron conmigo a entrenar en La Martinica. Hoy estoy orgulloso de decir que debido a los entrenamientos no consumí drogas, ni estuve en malos pasos”.

En lo más alto del podio

Después de todo su recorrido y de entrenar arduamente, el  mayor logro deportivo de Emanuel ha sido su título de campeón de la Copa Internacional ‘San Juan de Pasto’ en el año 2011, donde obtuvo la victoria después de enfrentarse con participantes de Venezuela, Ecuador y Colombia.

“El boxeo me ha traído la felicidad que es lo más importante, pero mi sueño más grande es pertenecer a la Selección Colombia, para tener un mejor nivel y poder participar en los juegos olímpicos”, dice entusiasmado Hidalgo.

“Me he preparado bastante, Raúl me está ayudando para ingresar a la Selección y demostrarle a los jóvenes y a mí mismo que es posible triunfar”.

Una Administración que apoya el deporte

Gracias a la convocatoria que se llevó a cabo en el inicio del gobierno del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, diferentes deportistas, como Emanuel, fueron contratados por el Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación de Ibagué, con el beneficio de seguir entrenando sus disciplinas deportivas.

Es así como Emanuel desde el año 2016 tiene un trabajo estable que le ha ayudado mejorar su calidad de vida.

“Es la primera vez que recibo un sueldo real por mi trabajo, he podido conseguir mis propias cosas como mi moto y ayudarle a mi hermana Aura María, quien es con la persona que vivo actualmente”, expresa Emanuel.

Y dice: “Estoy agradecido con la oportunidad que me dio el IMDRI y la gerente Diana Cepeda de poder trabajar y entrenar al mismo tiempo, hago parte de la cuadrilla de mantenimiento, y nos encargamos de embellecer los polideportivos de la ciudad”.

Emanuel sigue entrenando y ahora comparte su experiencia deportiva y de vida, para que jóvenes de los sectores más alejados de la ciudad vean en la práctica del boxeo una opción  que como a él, también les puede cambiar la vida.

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