El Ibaguereño | El Ibaguereño
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Iniciamos este viaje gastronómico por Ibagué con un homenaje a lo tradicional. Desde hace varias generaciones, los domingos de plaza han sido un ritual fundamental en las familias tolimenses; la abundancia y colorido de las plazas de mercado, no sólo en Ibagué sino en la mayoría de municipios del Tolima, afecta los sentidos de múltiples formas y es un sutil recordatorio de la increíble despensa agrícola de nuestro país, despensa que en ocasiones damos por sentada.

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En Ibagué hay varias plazas de mercado que surten los diferentes barrios a lo largo y ancho del casco urbano: La plaza de la calle 14 con 1a, en el centro, la de la 21 con 4a, conocida como una de las más grandes de la ciudad, la reconocida plaza del jardín, y nuestra anfitriona en esta ocasión: la plaza de mercado de la 28.

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Sin embargo este sitio tiene mucho material gastronómico como para abarcarlo todo en una sola visita (además nuestro equipo técnico tampoco tiene un estómago tan grande), de modo que hoy los llevaremos a uno de los placeres más dulces, tradicionales y simples de un día de plaza: la avena de “la abuela”

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Este sitio es representativo de esta plaza; pese a ser un espacio de escasos 4×4 metros, un sábado en la mañana se puede ver a decenas de personas en toda la plaza bebiendo vasos enteros de avena de este sitio, que ofrece esta dulce bebida en presentaciones, de $1.000 y $2.000, cada una de diferente tamaño y con algo en común aparte de su inigualable sabor: la ñapa, que consiste en media porción más de cortesía.

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En el local de la Abuela, además de unos generosos buñuelos también podrá deleitarse con empanadas, pasteles de papa y de yuca, tortas de carne y pan de bonos, que son hechos sobre el día, lo que garantiza su frescura.

Juan José Garavito | El Ibaguereño

La avena de la abuela tiene una preparación totalmente artesanal y metódica, que pone en manifiesto generaciones enteras de conocimiento y una receta que, pese a que lo han intentado otros lugares de la ciudad, sigue siendo inigualable. el local es atendido por dos mujeres de mediana edad quienes simplemente quisieron ser llamadas “abuelas” y un joven que toma los pedidos de los clientes, además de aprender, como una especie de legado, el proceso de mezcla y las medidas adecuadas de leche, avena y bloques de hielo.  Pedimos una porción grande y en el momento en que esta avena toca las papilas gustativas, el ruido de la plaza desaparece y la mente se llena de memorias y un suave hálito de nostalgia; ese es el sabor de la familia.

Juan José Garavito | El Ibaguereño

Es difícil descifrar todas las notas de sabor de esta avena con un sólo vaso, pero es seguro que esta avena es la solución para el hambre en cualquier situación: domingo después de misa, un gusto de día de mercado, una amanecida, las onces de por la tarde e inclusive el desayuno de los mismos trabajadores del sector.

Ya lo saben, este fin de semana, cuando vayan a hacer mercado de plaza (ya sean ustedes mismos, sus padres o abuelos) no pierdan la oportunidad de desayunar o merendar con esta exquisita bebida que, desde hace varios años se ha ganado la entrada al corazón de los tolimenses por medio del paladar; sin pena tomen una butaca, pidan su avena, acompañenla con un esponjoso buñuelo y por supuesto, no olviden perdirle a la “abuela” la ñapa.

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“¿Y la ñapa…?”

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