Redactor Prensa | El Ibaguereño
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| 2019/06/15

Don Miguel Parra era conocido como uno de los tantos vendedores ambulantes que recorren las calles de la ciudad ofreciendo diferentes productos. Él vendía pescados en la Plaza de la 21. Era mayorista, pero cuando se bajaban las ventas, su labor se trasladaba al puerta a puerta.

Luego de una feria en el año 2003 en la que tuvo muchas ganancias, don Miguel decidió montar con la ayuda de sus tres hijos y su esposa, un asadero improvisado ubicado en la calle 19 con carrera Octava. Con pica y pala, unas guaduas y carpas iniciaron con el asadero El Pulpo.

Redactor Prensa | El Ibaguereño Familia Parra.

“Fuimos bendecidos desde el primer día, pues empezamos con 10 mesas y ese mismo día se llenó el negocio, nos tocó conseguir mesas y sillas prestadas”, comentó Oscar Parra.

Para ese entonces, ellos fueron los pioneros en vender carne de chigüiro, un gran atractivo para los comensales que no dudaron en probar este exquisito plato. Todo parecía color de rosa, sin embargo, en el año 2015, empezaron a aparecer problemas con el lote donde estaba el restaurante, problemas con la DIAN y lo que muchos saben, problemas de salud de don Miguel.

La salud de “El Pulpo”, como muchos lo conocen, se fue deteriorando poco a poco, hasta el punto de quedar con problemas de visión irreparables por un glaucoma, la DIAN les puso una multa impagable, así que decidieron acabar con el negocio que les había dado tanto durante varios años.

“El cambio fue muy brusco, nos pasó de todo en el ámbito económico y social, pasamos de tener uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad, a buscar trabajos por un salario mínimo”, señaló Oscar.

Amigos tienes cuando tienes dinero”.

Oscar Parra.

“A uno lo llamaban desde las 6:00 de la mañana para armar plan, pero cuando la plata se acaba, ya no lo miran con los mismos ojos, pues uno ya no es el que gasta”, contó Parra.

Por suerte, don Miguel hizo algunas inversiones en sus años de gloria. Una casa en la vereda Ramos Astilleros sirvió para que levantaran poco a poco nuevamente el restaurante.

Un fin de semana de día de la madre empezaron a llamar a sus clientes para ofrecerles carne asada en la vereda, allí improvisaron nuevamente el asadero. Aunque el negocio floreció otra vez, la depresión por la que pasaba don Miguel, lo obligaba a estar en su casa alejado del mundo, por lo que no pudieron continuar.

A partir de ese momento se presentaron varias opciones, como la de abrir en Ukelele La Parrilla del Pulpo, que aunque duró pocos meses, los sacó de apretones. Vender carne en las afueras de la casa, o en fiestas, así sucedió por casi seis meses.

Pero no todo lo que brilla es oro. Un supuesto amigo le hizo la propuesta a Oscar para re abrir El Pulpo en un centro comercial, pero la sociedad no funcionó, a tal punto que seis meses después, casi pierde la marca.

Redactor Prensa | El Ibaguereño Reconocimiento a la tradición.

El año anterior se dio la oportunidad de abrir de nuevo El Pulpo en el kilómetro 1 vía al Aeropuerto, donde han sabido, como dicen popularmente, levantarse.

Un año después del nuevo local, el éxito los sigue persiguiendo, gracias al reconocimiento que ganaron desde un principio y el renombre de la familia Parra. “Más que la marca como tal, nuestro éxito se debe a los clientes que siempre han estado allí apoyándonos”, señaló Oscar Parra.

Muchas personalidades de la época pasaron por El Pulpo, una forma de darse renombre a nivel local. El Pibe Valderrama, Jhonny Rivera, Giovanny Ayala, entre otros, hicieron parte de la alfombra roja de El Pulpo.

La familia Parra no se cansa de agradecer a todas las personas que estuvieron allí en los buenos y malos momentos. “Hoy tiene vida de nuevo El Pulpo y esto es gracias a ustedes”, finalizó Oscar Parra, quien ahora está al frente del cañón para que la tradición no se acabe.

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