Columnista invitado en la sección de Opinión | EL IBAGUEREÑO
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| 2018/04/02

En mi vida profesional, como periodista durante varios años he seguido los esfuerzos y ‘chanchullos’ de la Secretaría de Tránsito por organizar un sistema de transporte que realmente funcione para los ibaguereños.

Empiezo el texto poniendo esos dos puntos pues es a partir de esas dos visiones que he podido construir una idea cercana a lo que realmente ocurre con el transporte público en la ciudad, y no nos digamos mentiras, no es el peor pero tampoco es el mejor, ni el más eficiente, ni el de mejor cobertura, ni el de muchas otras cosas.

Y después de analizarlo bien el problema no es la Administración Municipal, no es la Secretaría de Tránsito, no son las empresas de transporte, el problema somos nosotros, usted y yo. Y sin ganas de sonar a Arjona, el problema es que no necesitamos esos esfuerzos.

No necesitamos que nos organicen mejor las rutas, o que pongan paraderos por las principales calles, incluso horizontales, ni tener todos los buses naranjas. Porque lo que necesitamos como ibaguereños es que el bus pase a la hora que yo lo necesito cuando voy tarde al trabajo, que el señor se detenga justo en la puerta del lugar al que voy, que me recoja en las esquinas y semáforos.

Como ciudadanos tenemos una falta gravísima de conciencia, de cultura de movilidad, porque cuando quisieron imponernos los paraderos por la Carrera Quinta, le gritabamos al señor del bus si era que nos iba a llevar donde su mamá, porque no somos capaces de caminar dos o tres cuadras más.

Dudo que nos hayamos tomado el trabajo de contar cuánto tiempo se pierde en el recorrido con un conductor que se debe detener cada cuadra, cuántos trancones se forman, e incluso accidentes porque el conductor se quiere acerca a la acera en repetidas ocasiones.

La invitación es ser más conscientes de nuestra ciudad, que ya no vivimos en un pueblo pequeño sino en una ciudad con miles de vehículos y unas avenidas angostas, es nuestra manera de aportar, así que la próxima vez que tome el transporte público espere a bajarse en el paradero, por simple ejercicio.

Columna publicada en El Tortugazo.

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