Redactor Prensa | El Ibaguereño
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| 2019/05/14

La celebración del día del maestro es una fecha especial para agradecer por la gran labor que realizan día a día, enseñando a los más pequeños, cómo ser grandes personas, cómo desarrollar cualidades y servir a la comunidad. Pero ¿de qué forma hemos avanzado en educación en Colombia?

Seguramente muchas de las personas que están leyendo este artículo recuerdan algunas de las materias que se estudiaban en el colegio, o han escuchado las historias de sus padres y abuelos a quienes les dictaban clases como taquigrafía, caligrafía, historia, urbanidad de Carreño, higienismo y otros tantos alcanzaron a estudiar francés o tener clases de centro literario.

Hace menos de un siglo los niños iban a la escuela para aprender a ser obreros, granjeros o ebanistas, y las niñas se dedicaban a trabajos manuales, como la costura. La formación en ese entonces, era una cuestión más agrícola y menos académica.

La religión también ocupaba un lugar importante en las aulas de clases. Los altares de los colegios hacían reverencia a Jesús, el Divino Niño, el Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen María. De acuerdo con el artículo publicado por El Tiempo el 12 de mayo de 2016, el historiador Daniel Jiménez del Archivo General de la Nación, bajo los gobiernos liberales que le siguieron a esa época (finales del siglo XIX e inicios del XX) “surgió la necesidad de hacer visibles a los próceres y tener un modelo de lo que debería ser ‘el buen colombiano’. Entonces los altares religiosos dieron paso a las figuras de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Antonio Nariño, entre otros”.

Redactor Prensa | El Ibaguereño Niños en clases agrícolas. FOTO: Archivo General de la Nación. Artíclo El Tiempo.

La teoría era lo más importante en esa época, aprenderse las tablas de multiplicar de memoria era uno de los desafíos para los estudiantes. El docente merecía todo el respeto, y los padres le hallaban toda la razón al mismo. Antes se vivía la cultura del silencio en el aula, del esfuerzo, la disciplina y de la Urbanidad de Carreño.

Pero esas no son las únicas diferencias entre la educación del antes y del ahora. Las materias que se veían eran bastante diferentes. A continuación hacemos un comparativo entre las materias que se veían en el año 1962 y la de los últimos dos años.

Los estudiantes ingresaban a estudiar a la edad de siete años, ahora, los padres que trabajan tienen la posibilidad de llevarlos a la escuela con apenas meses de nacidos, donde cumplen el trabajo de las abuelas de antes, enseñarlos a gatear, a decir sus primeras palabras y por supuesto, a dar sus primeros pasos.

Los materiales de trabajo eran grandes y pesados libros, atlas, mapas, carteleras, entre otros, ahora los docentes y estudiantes gozan de la tecnología, la gran aliada de la educación. Las aulas virtuales hacen parte de las instituciones educativas, ahora Google lo sabe todo.

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Trabajos manuales en el Colegio Santander, en Bucaramanga. 1939. Foto: Cortesía Archivo General de la Nación. Artículo El Tiempo.

Según el artículo de El Tiempo, para la segunda mitad del siglo XX, la educación se transformó: los internados que se habían expandido por todo el territorio se fueron acabando, ya casi no había internados públicos y los colegios privados aparecieron para incluir a las niñas en la enseñanza de latín, derecho mercantil, inglés y francés, entre otras materias.

“Además, se dejó de enseñar el higienismo, pues cada vez más niños de los colegios oficiales tenían zapatos y se empezó a equilibrar la educación de hombres y mujeres”.

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Desde pequeños, a los niños les enseñaban los oficios productivos. En la foto, menores del Jardín Infantil de Honda (Tolima). Foto: Archivo General de la Nación. Artículo El Tiempo.

Sin duda alguna, el cambio que ha tenido la educación ha sido grandísimo, sin embargo, no podemos decir que ha cambiado para bien o para mal, eso se lo dejamos a nuestros lectores, solo podemos seguir ahondando en la conclusión de que actualmente la educación es más participativa, la teoría es importante pero no tanto como la práctica, el profesor  y el alumno están casi a un mismo nivel y son dos actores que pueden aportar en una misma línea.

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Así se practicaban los ejercicios de gimnasia en el Instituto Caldas, de Villahermosa, en 1934. Foto: Cortesía Archivo General de la Nación. Artículo El Tiempo.

Aunque falta mucho en temas de inversión, reforma curricular, estrategias concretas, la educación de nuestro País se ve obligada a ser la piedra angular del desarrollo, dejando de lado poco a poco la enseñanza tradicionalista para convertirla en una formación que respete las inteligencias múltiples de los estudiantes, enseñando contenidos reales que nuestros hijos puedan experimentar a fin de crear un aprendizaje significativo , aprender a ser , saber hacer y saber ser.

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