Redactor Prensa | El Ibaguereño
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| 2019/06/25

Una de las preguntas que continuamente nos hacemos los  padres cuando nuestros hijos empiezan a tener dificultades  y a su vez desencadenan  problemáticas en su entorno y al interior de la familia es ¿en qué pude fallar? O ¿qué hice mal? preguntas que generalmente cuestionan nuestro proceder.

En realidad lo ideal no sería plantear esas preguntas solo en estos momentos, sino abrir un interrogante mayor cuando estamos en el proceso de crianza con nuestros hijos, lo cual debe ser un proceso de enseñanza y orientación continua en donde se enmarcan los valores y principios que darán un soporte y  fundamento a todo lo que queremos enseñar desde sus primeros años de vida.

Cuando inician sus primeras experiencias tan simples y sencillas como cuando estuviste allí para celebrar sus primeros triunfos o asumir una derrota. O tal vez cuando estuviste allí para enseñar a amarrar sus zapatos, a soplar la vela de su cumpleaños  o cuando sintió tu compañía perdiendo el miedo al dar los primeros pedalazos en su bici; cuando le reforzaste sobre el espacio para cumplir con sus  tareas enseñándole a priorizar sobre sus deberes y responsabilidades, o cuando le hiciste sentir todo tu apoyo y comprensión con un abrazo en el momento oportuno cuando cayeron sus primeras lágrimas ante la decepción de ese amor adolescente, en todas estas situaciones sería imposible advertir como un mago con su bola de cristal.

En nuestra vida real como padres,  la intensión no sería el evitar algunas situaciones  problemáticas sino preparar con fortaleza y seguridad a un individuo para asumir de una manera independiente, madura y responsable  las consecuencias de sus decisiones, como también situaciones que se puedan presentar lo largo de su vida, lo que estará  moldeando su personalidad de manera continua, de esto es importante predecir que para la salud mental de los seres humanos se  debe tener un componente fundamental  como el  equilibrio emocional,  la seguridad, la serenidad  y los valores y principios que estuvieron  presentes  dentro de su infancia  los cuales ya mencionamos.

Esto permitirá  enfrentar las diferentes situaciones difíciles en donde los adolescentes  en muchas oportunidades se enfrascan, sin encontrar solución y que para muchos no hay más opción que sumirse en el abismo de la depresión como en un callejón sin salida o lo que es peor, sentir que no hay motivos para luchar amenazando  contra su propia vida, suicidio  lo cual se destaca  con los altos porcentajes en nuestra sociedad adolescente, lo que nos hace reflexionar sobre la carencia de apoyo y afecto familiar que determina el proceso de vida de un individuo, la cual debe ser permanente donde los padres deben ser los principales garantes.

A hoy se hace una reflexión sobre  este modelo de crianza donde el  amor y el afecto juegan un papel fundamental sin importar el tipo de familia que se formó,  lo que deja jugar un espacio importante y trascendental donde tu rol (además de convertirte en un gigante con figura heroica) te dejará moldear a aquel personaje que se llevará el protagonismo auténtico y revelará con los años los tesoros más hermosos que ayudaste a formar con dedicación.

Todos estas son oportunidades que la vida nos da cuando asumimos el reto de ser padres en un sin número de posiciones,  ya sea como la familia tradicional, madre o padre soltero o como lo puedas idealizar.  Lo cual trae inmerso un mundo de responsabilidades que nunca terminarán.

Natalie Herrera Carriazo.

Enfermera Especialista

Hospital Especializado Granja Integral E.S.E.