Andrés Mora | El Ibaguereño
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Publicado originalmente en El Anzuelo Medios.

Un domingo 13 de mayo en una transmisión del Giro de Italia 2018, escuché un ciclista italiano que durante una entrevista para ESPN decía, “no se deja de pedalear cuando se envejece, se envejece cuando se deja de pedalear”, de inmediato recordé a Freddy Excelino González Martínez, un ex ciclista profesional colombiano, procedente de El Líbano, Tolima, quien fue protagonista en el Giro entre los años 2001 y 2003, en donde ganó dos clasificaciones de montaña y quien hoy en día desea tener unos 15 años menos para seguir cosechando títulos.

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Freddy, desde sus 8 años, vio en el ciclismo una oportunidad única en su vida. Cuando tenía 10 años sus padres con sacrificio le compraron su primera bicicleta, con la que empezó a incursionar en el mundo del deporte, en los Juegos Intercolegiados de su región, desde ese momento Freddy González decidió que lo que quería para su vida, era ser un gran ciclista.

Y así fue que decidió pedalear y pedalear, acumular kilómetros para lograr la oportunidad de engancharse a un equipo que viera todo su potencial.  A sus 18 años se le dieron las cosas,  después de varios triunfos en su región, la Selección Tolima lo incluyó dentro de su camada de ciclistas. Freddy se destacó y consiguió llegar a la Selección Colombiana de Ciclismo en la cual empezó su proceso profesional y donde logró adaptarse para lo que serían las competiciones tanto nacionales, como internacionales.

 Durante sus primeras rodadas en la Selección, recibió todo el apoyo de su familia, en cabeza de su mamá Gladys Martínez, que en un principio no estaba muy de acuerdo con la decisión de su hijo, ya que a ella nunca le gustaron las bicicletas y lo único que deseaba era que este saliera adelante en el estudio, algo que por cierto se le dificultó en gran medida, ya que el ciclista en lo único que vivía pensando era en pedalear. Su padre, Excelino González, siempre fue un impulso para Freddy, en todo momento le brindó su apoyo, pues su único interés era ver a su hijo convertirse en uno de los grandes escaladores del país.

Una carrera exitosa

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Freddy perteneció a la generación de Santiago Botero, Félix Cárdenas y Víctor Hugo Peña. El libanense dejó huella en Europa, donde ganó dos veces la clasificación de la montaña en el Giro de Italia, 2001 y 2003, y también fue el más combativo de la carrera italiana. 

Hablemos un poco acerca de la clasificación del Giro de Italia en la clasificación de montaña

Pues yo era un ciclista de la provincia, yo viví en El Líbano hasta el 2000, en ese año tuve la oportunidad de ir a representar a Colombia en competencias mundiales en San Sebastián, España y después en unas carreras de categoría elite, allí me vio Giovanni Savio quien es un ejecutivo deportivo italiano, un gran ojeador de ciclistas colombianos y gracias él aprendí mucho,  así fue como pude llegar a correr en el Giro de Italia que fue como lo más importante que corrí y en donde pude ganar algo significativo, a mí me recuerdan más por ganar la montaña del Giro que por cualquier otra cosa. Se me dio la oportunidad de correr 8 años en Europa, corrí casi siempre en Italia y en los últimos años corrí en un equipo colombiano que se llamaba Colombia es Pasión, un proyecto del Ministerio De Comercio Exterior allí se inició también Nairo Quintana, Esteban Chávez, Sergio Luis Henao, nosotros en ese equipo éramos como la experiencia, como los viejos del equipo también con Iván Parra, Jairo Hernández y mi persona. Allí pudimos compartir con todos esos talentos que son los que nos están representando a nivel mundial y que tienen tan arriba el nivel del ciclismo colombiano.

Freddy aún recuerda que sus mejores y peores días los vivió en el Giro, afirma que para ese tipo de competiciones como mínimo son dos años de preparación, de duro entrenamiento para una prueba tan dura, donde él siempre esperaba llegar de la mejor manera posible tanto física, espiritual y mentalmente.

Para el escalador todas las carreras son actos de amor y desamor, ya que correr una carrera de tres semanas es muy diferente a correr una de cinco días o carreras ligeras  como las clásicas colombianas. Y es que realmente el único deporte que tiene un esfuerzo de 21 días seguidos es el ciclismo y 21 días en que los deportistas deben llevar su cuerpo al límite.

¿Todo buen ganador tiene un gran rival, cuál era el suyo?

En un Giro en que gané la montaña, yo creo que uno de mis mejores rivales era un español que se llamaba Tino Zaballa que andaba muy fuerte y me hacia la vida imposible todos los días. Para ganarle me tocaba subirle al ritmo diariamente, lo cual me generaba un esfuerzo tremendo. Estoy seguro que, si hubiera sido otro en vez de Tino, podría haber ganado más etapas. Pero ahora uno se alegra de esos sucesos, yo ahora veo el Giro y me da satisfacción ver como los ciclistas luchan cada etapa, es algo que me hace recordar que un día yo también estuve allí y eso me hace sentir privilegiado, de haber participado en una carrera de tan alto nivel.

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Y es que precisamente en el año 2014, el ciclista tolimense hizo oficial su retiro, dejando varios premios en su trayectoria, como lo registra el portal de noticias Vanguardia.com en una publicación del año 2013: El libanese gano un premio Mundo Ciclístico como Campeón Sub23 en el año 1997, en 1998, González obtuvo dos etapas en la Vuelta a Colombia, en el 2000, el tolimense estuvo presente en los Juegos Olímpicos Sydney, Australia; ese mismo año, adelantó su primera participación en el Giro de Italia. En 2002, ganó dos etapas del Clásico RCN, fue líder transitorio, ocupó la tercera casilla en la clasificación general y se consagró campeón de los premios de montaña. En 2003 se vistió una vez más de verde en Italia, en esa ocasión de manera anticipada y con 100 unidades, superando de nuevo a Simoni (78), y logrando, además, la camiseta de la combatividad. Ese año, en territorio italiano quedó campeón de los puertos montañosos en el Giro de Luguria. Para el año siguiente se apoderó del primer lugar en el Tour de Langkawi. En 2005, González obtuvo una etapa en la Semana Lombarda (Italia) y compitió en la Vuelta a España. En 2006 ganó fracciones de clásicas en Colombia y en 2007 se quedó con una de las etapas de la Vuelta a Colombia. En 2010 y 2011 registró triunfo de etapa en la Vuelta a Colombia y en 2013, con Movistar Team, fue ganador de una etapa en la Vuelta a Boyacá y adelantó una destacada actuación en la Vuelta al Tolima.

Sin embargo, por la mente del ciclista nunca paso la posibilidad de dejar de lado lo que le ha dado todo en la vida, el ciclismo, fue así como en el mismo año junto con Indeportes y la Liga de Ciclismo del Tolima, adelantó actividades como entrenador con las divisiones menores en esta disciplina en las que duro muy poco, por falta de organización Fredy desistió de ese proceso.

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En el año 2016 el alcalde Guillermo Alfonso le propuso a Freddy que hiciera parte de su administración desde el área deportiva, algo que el ciclista no dudó. Es así como trabaja con el IMDRI (Instituto Municipal para el Deporte y Recreación de Ibagué), como encargado de dar charlas motivacionales y educativas relacionadas con el ciclismo, allí motiva a personas de todas las edades, para que se conviertan en bici usuarios, que hagan un uso constante de las ciclo rutas que son espacios para la recreación y fomentar el deporte.

El ex ciclista y ahora funcionario también es el encargado de estar pendiente de las diferentes circunstancias que se puedan presentar en el ciclo vía durante las jornadas de los días domingo. Además, Freddy es pieza principal para exigir a las diferentes administraciones en Ibagué que brinden más apoyo a los deportistas, ya que considera que hay talentos de excelente nivel.

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Freddy, vive con su esposa Piedad Guzmán quien siempre lo ha apoyado, además de su hija Valentina González, quien describe a su padre como un ser amoroso y responsable,  Además, de considerar que su papá ha sido una persona apasionada, disciplinada y dedicada al deporte que se lo ha dado todo. Valentina valora profundamente la faceta de Fredy como “chef” quien le prepara a ella y a su madre las mejores pastas que pueden degustar, aunque sea por lo único que el reconocido ciclista se acerque a la cocina y seguramente esto tiene explicación, ya que el escarabajo después de tanto tiempo en Italia, tuvo que aprender lo que es una buena pasta y como se prepara.

Para Freddy su esposa y su hija, son su máxima voz de aliento, ellas desde la tribuna siempre impulsaron al deportista a seguir adelante, que no perdiera ese espíritu ganador que siempre ha poseído y que ante las adversidades se levantara con más fuerza. Claro ejemplo de ello fue cuando en enero de 2006 Freddy sufrió una fractura de clavícula, que le haría perderse el resto de la tradicional Vuelta al Táchira, tras cumplirse la segunda etapa. En la noche del accidente el ciclista fue enviado a Cúcuta, donde su familia lo esperaba para todo el proceso de operación y recuperación, del cual Freddy resulto bien y gracias al cuidado de sus dos mujeres pudo regresar pronto a las competiciones.

¿Cómo le ha inculcado a su hija este deporte?

Pues ahora le gusta muy poco el deporte, no me gusta presionarla o dirigirla para un lado o para otro. Quizás cuando estaba más pequeña le gustaba más la bicicleta, pero si soy sincero no me gusta el ciclismo para las mujeres, pienso que para ellas es muy fuerte, muy rudo, para practicarlo recreativamente es muy bueno, es fantástico, no para competencia; de pronto a un hijo lo hubierallevado por mí camino, pero con mi hija prefiero llevarla por el lado del estudio.

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Freddy no puede dejar la bicicleta, sale a montar diariamente de manera recreativa y pasional, después de cuarenta años en ese mundo afirma que para él es tan importante desayunar como montar en cicla, 3 o 4 días sin salir a rodar son un martirio. Como a todo buen deportista su cuerpo le exige esa condición y espera seguir haciéndolo día a día hasta que su cuerpo se lo permita, además de seguir con su proceso de promotor deportivo en nuestro entorno, para así seguir expandiendo ese furor que ha tomado en la región con este deporte.

Por: Jorge Andrés Montaño

Andrés Mora es autor en EL IBAGUEREÑO en temas relacionados con el deporte y CrossFit, es uno de los atletas más activos en la ciudad y uno de los gestores del box Radikal Fitness.