Yovanny Prieto, abogado columnista de EL IBAGUEREÑO.
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| 2018/01/14

En solo el puente festivo de reyes magos, se movilizaron 4 millones de automotores con un resultado de 3.544 órdenes de comparendo a conductores por diferentes transgresiones, de ellos 301 fueron informados por manejar en estado de embriaguez, 705 por no contar con licencia de conducción, 431 por condiciones técnico mecánicas y 435 motociclistas por maniobras peligrosas.

Fuera del “Usted no sabe quién soy yo”, “Usted no sabe con quién se está metiendo”, las excusas usadas por conductores sorprendidos son las siguientes: “No sabía que eso estaba prohibido”, “Tomé cerveza cero”, “Solo fue una copa de vino”, “Los papeles se me quedaron en el otro carro”, “Ayúdeme que yo le ayudo”, “Estaba mirando en el celular la aplicación Waze”, “En este lugar si podía adelantar con doble línea amarilla”, en incluso, últimamente se hizo célebre la usada por una persona en Bucaramanga, quien manifestó haber usado enjuague bucal con alcohol y eso era lo que marcaba la prueba.

Respecto a la infracción de conducir bajo los efectos del alcohol, La Ley 1696 de 2013, reguló duramente el tema, con multas a 2018 desde $2.343.726 hasta $34.499.616, suspensión de la licencia de conducción desde un año hasta su cancelación definitiva y en todos los casos con inmovilización del vehículo.

El manejar embriagado no respeta estratos, sexos, región, edad, estudios, profesiones. En todo el país se siguen presentado infracciones o accidentes ligados a la imprudencia y terquedad; en algunas ocasiones, los conductores prefieren abandonar el lugar de los hechos, para no hacerse la prueba de alcoholemia, así después tengan que responder en un proceso contravencional (Adelantando en las secretarías de tránsito), penal y hasta civilmente, cuando los efectos del licor les ha pasado, toda vez que la sanción por irse del sitio resulta menos lesiva.

La conducción de vehículos automotores ha sido catalogada como una actividad peligrosa pero necesaria en beneficio de la humanidad, en la cual se potencializa la energía de la máquina para el transporte de personas o carga, corriendo con la responsabilidad en la eventual concreción de uno o varios de los riesgos que se puedan concretar. Si bien la culpa de generar el daño es crucial en algunos casos, no siempre se juzga la intención del conductor, porque este carga con las consecuencias del riesgo que pueda generar un perjuicio, a modo de ejemplo, siendo diligente en realizar mantenimiento de los frenos el mismo día, al llegar a un semáforo con paso de personas y este marca rojo, al frenar el vehículo no se detiene y genera un daño, el conductor está llamado a responder de su bolsillo, porque se concretó un riesgo en desarrollo de una actividad a su beneficio, salvo que se establezca una intención voluntaria de la víctima o de un tercero.

Por ello, al conocerse semejante responsabilidad adquirida al momento de encender un automotor y ver tan lamentables noticias, no existe otro calificativo para quienes incurren en esta conducta que denominarlos insolentes. El creer que nada pasará es dejar a la suerte el efecto que la cantidad de licor ingerido pueda generar en el cuerpo, visión, capacidad motriz y en la reacción ante cualquier acontecimiento para nada extraño mientras se está en carretera.

¿Por qué se persiste en esta reprochable conducta? ¿Será que con tantos derechos y garantías se nos olvidan las obligaciones? ¿Será que faltan herramientas legales para evitar y castigar estos temas? ¿Será que en el hogar y en la misma sociedad falta conciencia?, son interrogantes que deben estudiarse.

Puede ser un hijo o una madre quien esté pasando la calle o esté como pasajero, la víctima del insolente, y mientras en esta navidad y fin de año disfrutábamos de una época tan hermosa, 187 familias lloraban a sus seres queridos. Por ello, la invitación es a acudir a los servicios de conductor elegido ofrecido por las aseguradoras y empresas privadas, tomar un taxi o quedarse en el sitio donde se bebió, con seguridad se ahorrará dolores de cabeza en procesos y diligencias de tránsito, se sentirá excelente ciudadano y hasta bien consigo mismo, o mejor, brindemos con jugo con piña. Salud.

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