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| 2017/10/02

Un Perfil de Francisco Rahad

De su padre no solo heredó el apellido israelí que lo caracteriza, sino la pasión por un arte que iba a ser parte de él toda su vida. Su padre fue un gran compositor y cantante en el famoso festival de joropo, de ahí su amor por la música desde tan pequeño, algo que no lo dejaba tranquilo. No fue hasta que su prima recibió clases de guitarra que Francisco empezó a aprender todo sobre este instrumento, porque al final de cuentas todo lo de las clases era él quien lo aprovechaba. Aquel maestro venía de España y le enseñó a ese niño con hambre de música todo acerca de la guitarra con técnicas de ese país. Desde ahí Francisco no soltaba su instrumento, haciendo de él su más fiel acompañante.

Francisco deja su guitarra negra y brillante a un lado luego de haber tocado una tanda de cinco canciones. Apoya su brazo sobre la banca de cemento en la cual estaba sentado y comienza a hablar de cómo son sus días de músico en las calles.

-Un día de trabajo para mí es ir y dar un concierto todos los días, se da, se recoge lo que se haya ganado, se recarga uno, y vuelve a salir al otro día con toda la energía para el próximo concierto.

Hoy con 39 años de edad, Francisco Rahad se nota relajado y satisfecho con cada canción interpretada. La expresión en su rostro es la de un hombre que disfruta lo que hace.

Cuando habla de música, es como si estuviera hablando de sí mismo, de algo que hace parte fundamental de él. Nos cuenta que la música sí que es importante para él, que lo hace romper esquemas sociales y ser libre, que la música aporta una libertad total a lo que somos.

-¿Y la música lo ha ayudado a salir de problemas en su vida?

-Todo el tiempo ella nos ayuda a salir de un resto de cosas, ella es como un poder, una energía ahí positiva.

Conocer personas y parte del mundo es algo por lo cual le agradece a las notas que salen de su guitarra y las letras que canta con su voz en el micrófono inalámbrico que no falta en su maleta.

-El Mayor logro es que lo conozcan a uno en varias ciudades, que usted llegue y que por la calle le digan por su nombre, que lo saluden, que la gente ya sabe que uno es artista. 

Hablar de las personas que ha conocido en cada uno de los lugares que ha visitado le saca una sonrisa pícara de su rostro. Baja la mirada y la dirige a un punto fijo de la calle. Quitándose las gafas empieza a hablar de eso que hace unos segundos le dio motivos para sonreír…Mujeres. Sacando pecho como sintiéndose orgulloso, hace alegoría de cada chica que ha conquistado con sus melodías.

-En eso si buenísimo lo de las mujeres, muchas fans por ahí. Uno tiene una en cada puerto. En Pereira llego y tengo una amiguita, en Armenia tengo como dos, en Manizales tengo como tres, aquí ya tengo dos de ayer a hoy.

La inspiración la debe a cada una de ellas, es como si la música y las mujeres no pudieran separarse, como si crearan el complemento perfecto para cada armonía.

-Uno va teniendo sus amiguitas para inspirarse porque uno no puede andar sin inspiración, las mujeres son las que lo inspiran a uno –dice con total seguridad en su voz y sin parar de sonreír.

Cuatro matrimonios son por los que ha pasado este inquieto músico, dejando claro que a cada una de sus ex esposas las conquistó a punta de guitarra y canciones.

Las mujeres lo llenan, pero sin viajes no habría sido posible hacerse acreedor de tantas fans. Brasil, Ecuador y Argentina están en su lista de países visitados. Me cuenta que en otros países el apoyo es grandísimo a diferencia de aquí, que según él la música se ve en un segundo plano.

-En otro país le va a uno como tiene que irle.

A pesar de eso, Francisco ama su tierra y aunque dice que uno de sus sueños es seguir recorriendo millas, me cuenta que le encantaría algún día poder montar su propio restaurante con buena música en la ciudad de Cartagena.

Le pregunto sobre su estilo de vestir tan llamativo, con un tipo de cachucha clásica negra sobre su cabeza, botas negras de cuero, y una chaqueta café con un grabado de colores en la espalda. Él me responde que ese estilo lo adoptó en Buenos Aires, y que lo ayuda a diferenciarse de los otros músicos.

Poniendo su tono de voz más serio y transmitiendo pasión y sentimiento en su mirada, dice que la música le da concentración en lo que hace, le ayuda a estar relajado y con más espíritu para trabajar, no encontrándose solo en sus propias fuerzas para seguir día a día. Poniendo la guitarra sobre sus piernas y pasando su mano por las cuerdas suavemente Francisco se despide con una frase que le sale de lo más profundo.

– Si uno no está tocando es como si estuviera muerto.

Instrumento viajero de conquista 2 1

Instrumento viajero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Nota realizada por Juan Manuel Sanabria Novoa, publicada originalmente en El Anzuelo Medios

 

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