Javier Darío Restrepo es periodista, escritor y un experto en ética periodística
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| 2019/02/24

Según el historiador antioqueño Rodrigo Llano Isaza, los grandes líderes han acudido a la prensa básicamente porque los dos sectores, la política y el periodismo, son los grandes comunicadores de la sociedad; es por eso que este vínculo es histórico y se ha marcado por una relación estrecha durante siglos.

Dada esta cercanía entre el político (líder) y el periodista, en muchas ocasiones y en debates esa delgada línea termina desdibujada. El ciudadano no sabe si está bien o mal que un periodista se lance de candidato o tenga de mejor a amigo a un político, y viceversa.

Uno de los ejemplos más cercanos es el del expresidente Juan Manuel Santos, quien durante su juventud fue un periodista activo del diario El Tiempo, una gran empresa que le perteneció a su familia y, al mismo tiempo, una gran plataforma y herramienta política.

Intentando encontrar argumentos que nos ayuden a deslumbrar este debate, que le pueda ayudar al lector a contar con una visión más clara de la situación, encontramos en la página web de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano una respuesta que podría ayudarle al lector a entender por qué es tan complejo y poco ético que un periodista se vuelva político, o tenga una estrecha relación con uno.

En la plataforma de la Fundación existe una pregunta anónima: ¿Pueden los periodistas apoyar a candidatos políticos? A la que el periodista Javier Darío Restrepo responde con argumentos que podrían ayudarnos a concluir qué ocurre cuando se dan estos espacios.

Javier Darío Restrepo es periodista, escritor y un experto en ética periodística. También es catedrático de la Universidad de los Andes y conferencista en temas de comunicación social. Ha sido columnista de diarios como El Tiempo, El Espectador, El Colombiano, entre otros, además de ganador de diversos premios como el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en dos ocasiones (1985 y 1986), entre otros.

Aunque la pregunta es bastante específica, la respuesta de Restrepo podría darnos muchas herramientas para ver con mejores ojos dicho contrato verbal de relaciones. Compartimos la respuesta tal cual, eso sí, agregando en negrilla las ideas que pueden ampliar nuestras cuestiones geográficas, aterrizándolas al contexto político y mediático en Ibagué:

La credibilidad y la influencia del periodista se debilitan cuando depende de un partido o de un político. Hace fuerte al periodista la percepción de universalidad que deja su actividad en beneficio de todos los lectores, oyentes o televidentes. Y esto se obtiene cuando sus informaciones resultan de utilidad para todos, sean del sector, partido, religión o creencia que sea. Por el contrario, si crea la sensación de lealtad a un grupo, a un gobernante o político, y de partido tomado contra otro, el periodista pierde credibilidad e influencia. Además, sus informaciones serán miradas como propaganda de grupo y no como informaciones respetables. El perjuicio que se sigue de ese desmoronamiento de la credibilidad, es grande para el periodista y para el medio de comunicación, pero es aún mayor para la sociedad, que pierde un apoyo que le es indispensable. En materia política, un asunto de por sí discutible, tanto electores como gobernantes, tienen necesidad de una información sólida y creíble para tomar decisiones y consolidar sus apoyos, y esta es la información que solo puede dar un periodista independiente y por sobre toda sospecha de parcialidad. Cuando esa información no se da, la cohesión de los electores deja de ser racional y se vuelve emocional y fanática, y por tanto sujeta a todas las manipulaciones de la propaganda y del sectarismo. Esto explica las agresiones de que han sido objeto los periodistas a que alude la consulta. Se han situado en un terreno que no es el propio del periodista, en donde predomina el razonamiento inteligente y tranquilo y han permitido que, en vez de ver a los otros periodistas como colegas, se los tenga como competencia, que es el primer paso para tratarlos como enemigos. En síntesis, se ha degradado la función de la profesión, la concepción del periodismo y la dignidad del periodista; toda una desafortunada cadena que solo se repara cuando se le recuperan al periodismo su condición universal y de servicio a toda la sociedad.

Aterricemos este globo de ideas. Hemos resaltado algunas líneas en la respuesta de Restrepo que pueden darle a lector una visión más clara sobre el asunto y que aquí sintetizamos:

  • La credibilidad y la influencia del periodista se debilitan cuando depende de un partido.
  • (…) Y esto se obtiene cuando sus informaciones resultan de utilidad para todos.
  • Si crea la sensación de lealtad a un grupo (…) el periodista pierde credibilidad.
  • (…) sus informaciones serán miradas como propaganda de grupo y no como informaciones respetables.
  • El perjuicio que se sigue de ese desmoronamiento de la credibilidad, es grande para el periodista y para el medio de comunicación.

Luego de estas ideas, Restrepo también reflexiona sobre lo que pierde la sociedad puesto que, para tomar una decisión electoral, para ir a las urnas a votar, esta depende de información libre de toda sospecha de parcialidad, es decir, imparcial y de un periodista independiente a grupos políticos. Además, Restrepo también es claro al decir que, cuando esta información no se da de manera imparcial, “la cohesión de los electores deja de ser racional y se vuelve emocional y fanática, y por tanto sujeta a todas las manipulaciones de la propaganda y del sectarismo.”

Luego, Restrepo en su respuesta regresa a la pregunta y frente a la dependencia de un periodista a un político, agrega que “se ha degradado la función de la profesión, la concepción del periodismo y la dignidad del periodista; toda una desafortunada cadena que solo se repara cuando se le recuperan al periodismo su condición universal y de servicio a toda la sociedad”. El periodismo en función de la sociedad, y no de un grupo político, o un individuo, una idea general que repetimos y ayuda en este debate.

Vale la pena mencionar que la respuesta que publicó la web de la FNPI carece de una fecha exacta. Sin embargo, dada la transversalidad de los contextos, este análisis no requiere de un dato tan exacto. Además, Restrepo agrega una documentación que compartimos en su totalidad:

Un periodista debe ser creíble. El proceso democrático depende de un flujo continuo de información confiable, verdadera y exacta. Los periodistas son los primeros responsables de ese proceso. Su éxito –en realidad su supervivencia económica- depende del establecimiento de una relación de confianza con sus lectores, oyentes o televidentes. Tienen un contrato con la sociedad civil para recoger y difundir información, pero deben hacerlo de manera ética. Los periodistas que solo entregan un punto de vista, que hacen sensacionalismo al cubrir la noticias, que no informan acerca de sus fuentes o usan el engaño para reunir información sin una razón que lo justifique, están corroyendo esa relación de confianza que es esencial para el cumplimiento de la misión de la prensa en una sociedad democrática. Los periodistas deben ser independientes. El requisito de que los periodistas sean independientes del control del gobierno en una democracia es evidente por sí mismo y no necesita más explicación. Sin embargo la independencia del control del gobierno es insuficiente para un periodista ético. Los periodistas deben ser independientes de cualquier influencia externa o alianza comprometedora incluyendo las presiones comerciales y la participación en actividades políticas u otras causas que puedan ser vistas como conflicto de intereses. Esto no significa que el periodista deba ser un ermitaño social, pero es imperativo que no aparezca ante el público como una persona comprometida con ningún interés especial. Louis A. Day en La ética periodística en el nuevo milenio. Editorial Cuarto Propio, Santiago de Chile 2001, pp 31 y 32.

Siendo así, y con la oferta de argumentos que aquí se entregan gracias al maestro Javier Darío Restrepo, el lector de EL IBAGUEREÑO podrá sacar sus propias conclusiones, mientras nosotros seguimos el consejo de Restrepo: publicar información útil.

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