Jorge Isaacs Riaño, el poeta de la Bolívar. Foto: EL IBAGUEREÑO 2018.
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| 2018/01/05

Posiblemente usted reconozca al hombre que aparece en la foto, es Jorge Isaacs Riaño, un poeta que vive del rebusque y sostiene a su familia con una chaza en la Plaza de Bolívar.

Jorge tiene 53 años y nació en Ibagué. Tiene una chaza de dulces frente a la catedral en la Plaza de Bolívar. Quienes transitan por este lugar a diario, le reconocen, pues ya ha sido cotidiano el verlo ofreciendo su variada vitrina de productos.  Jorge vende dulces, mentas, galletas, cigarrillos y también mecheras.

Jorge dice que desde hace cinco años trajo su chaza a esta plaza debido a su edad, la necesidad del sustento, y la indolencia de las empresas. No pudo conseguir trabajo porque lo consideraron viejo, pero cuenta que tiene experiencia en pintura en interiores, que conduce carros, que se le mide a lo que sea.

 

Mientras cientos y cientos de ibaguereños pasan por este lugar, Jorge les vende a $200 o $300 pesos algunos de sus dulces. Con lo que se gana aquí sostiene a su familia, una esposa, cuatro hijos y también nietos. Vive con ellos en la doce con octava.

A su esposa la conoció en Ibagué, trabajaba en una casa de familia cuando llegó del municipio de San Luis (Tolima). Allí comenzó todo entre ellos, y hoy ya son padres de Ana Sofía, María Lizeth, Carlos Andrés y Marlon Stiven.

Tiene un poema llamado Llanto Verde, dedicado a la naturaleza. “La naturaleza está sufriendo y está llorando por mano y causa del nombre, por eso se llama así”.

Poema Llanto Verde.

Jorge se levanta a las 5:00 a.m. y sale de su casa a las 5:30 a.m., cuando regresa, más o menos a las 10:00 p.m., es el último en dejar la Plaza de Bolívar.  A esa hora, Jorge se convierte en la salvación de quienes por aquí caminan y buscan un cigarrillo, un dulce, o una conversación.

Dice que “la gente lo hace a uno”, y se siente agradecido por el trato que le dan sus clientes. A muchos ya los conoce y tienen cuenta en la chaza de “El Mono”. Le fía a los que más ve recorrer este lugar, sabe que siempre volverán y pagarán los $ 300 o $ 400 pesos que puedan deber.

A Armero, por Jorge Isaacs:

 

Jorge es también un poeta. Dice que a sus clientes les gustan los poemas que él les declama. “No soy reconocido por los medios porque no he podido publicar, no tengo los recursos para hacerlo. Pero a la gente le gusta lo que hago, y escribo poesía desde los 15 años”, narra Isaacs Riaño.

“La vida es preciosa, es hermosa, es maravillosa, después de la vida no sigue nada.”

Jorge tiene escritos cientos de poemas, algunos están en alguna billetara, otros en cuadernos, y sus preferidos en la memoria.
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