Álvaro Uribe, Marta Lucía Ramirez, Alejandro Ordoñez | EL IBAGUEREÑO
Banner
| 2018/01/21

La participación de los expresidentes Uribe y Pastrana junto con Iván Duque y Marta Lucía Ramírez dio un claro mensaje al resto de los aspirantes a la coalición; sin embargo, las puertas no se han cerrado.

La bancada de Uribe debe definir la elección del método que elija la fórmula presidencial de esta coalición, en donde la consulta popular está ganando cada vez más peso. No obstante, no es conveniente descartar mecanismos alternativos para esta elección.

Esto tiene fundamento en todo el panorama que envuelve a la coalición desde que empezó a anunciarse el año pasado. Por ejemplo, dentro de los acuerdos – casi requisitos – que se fijaron para la elección de un candidato, se cuenta con que ningún aspirante tenga investigaciones penales, administrativas o disciplinarias. Este fue un fuerte motivo para descartar a favoritos de Uribe como Oscar Iván Zuluaga y Luis Alfredo Ramos.

Si bien hay un llamado incluyente desde los participantes en la coalición, sus dirigentes tendrían que dar explicaciones sobre por qué Alejandro Ordoñez, quien acumuló en 2016 casi 47 investigaciones y mantiene actualmente 7 indagaciones, sería una excepción al cumplimiento de este requisito – si es que deciden incluirlo – mientras candidatos como Zuluaga y Ramos fueron descartados por este mismo motivo. No habría argumento lógico.

Asimismo, en los pronunciamientos de Ordoñez se ha vislumbrado que rechazaría la aprobación de una encuesta, una oportunidad que tiene Uribe para que Ordoñez se excluya por voluntad propia al no asentir con este mecanismo. En concordancia, no se pasaría por encima de los acuerdos/requisitos de la coalición y sería un método de elección realmente democrático evitando las guerras entre facciones.

Ahora, si se define una consulta en la que el Centro Democrático (CD) participe, Duque podría salir muy mal librado. Como es de conocimiento público, parte significativa del partido no se identifica con este candidato y, es posible que, si se recurre a la consulta, el respaldo que por ahora tiene Duque del CD tome nuevo rumbo hacia otro aspirante. Una ruptura así, en el interior del partido, significaría una guerra que afecta tanto la disciplina del grupo en el próximo Congreso, como al poder de negociación de Uribe, quien pretende una enorme representación de su bancada.

Por lo pronto, la decisión está en sus manos. La fórmula de Pastrana ya presentó su propuesta y está en deber de Uribe evaluar la misma, junto con un escenario en donde Ordoñez puede estar involucrado. Si Marta Lucía y Ordoñez dividen la coalición, es muy posible que quien pase a segunda vuelta, en representación de la derecha, sea Germán Vargas Lleras. Por ende, la búsqueda de un consenso mediante encuestas es una opción menos perjudicial con el aspirante que sea más viable para enfrentar a Duque.

Así, el dilema de Uribe se basa en (1) dividir su partido e involucrar la pérdida de la representatividad de Duque y de sus márgenes de negociación en el CD, o (2) desestimar la participación de algunos aspirantes a la coalición y lograr una contienda en la que puedan medirse los dos más viables. Sin embargo, el expresidente debe ser estratégico para no dañar las relaciones con candidatos que pueden ser determinantes en una victoria de la derecha en Colombia.

Comentarios