Carrera tercera de Ibagué, uno de los sitios más transitados de la ciudad | EL IBAGUEREÑO
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| 2018/03/26

Hoy Ibagué cuenta con un número aproximado de habitantes que supera los más de 500.000 ciudadanos. Una ciudad que ha progresado pero de forma desorientada, sin un objetivo, una ciudad que ha tenido un crecimiento desordenado, sin visión.

Pero hay que comenzar por el principio, y es que cabe resaltar que la huella urbana es un indicador que sirve para medir la evolución que ha tenido un territorio y los rastros que ha dejado su expansión. Aunque el concepto puede parecer complejo, Ramiro López-Ghio, especialista senior en Desarrollo Fiscal y Municipal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que esta huella contempla “el área construida o edificada de un asentamiento humano con niveles de densidad que la clasifican como urbana”.

En un estudio realizado por Findeter  en el 2017, se evidenció que en Ibagué los estratos bajos ocupan el 39 % de la huella urbana y representan el 54 % de la población de toda la ciudad. Es decir, más de la mitad de la capital musical está compuesta por ciudadanos de estratos 1 y 2, mientras que los estratos 3 y 4 apenas representan el 29,4 % de la población y los estratos altos, 5 y 6, un 17% con una huella urbana del 7 %.

Frente a la distribución del espacio público local, los estratos bajos apenas cuentan con un 0,38 m2 por habitante, mientras que los estratos altos poseen un 3,85 m2. También se evidenció que en los estratos bajos existe un promedio de 358 ciudadanos por hectárea, mientras que la cifra en los estratos altos es de 83 habitantes. Entre estas cifras hay grandes saltos.

Hay que señalar también que fuera de los datos, quienes en Ibagué toman la iniciativa movilizarse en bicicleta, se encuentran con una infraestructura escasa y deficiente. También es el caso de quienes recorren la Carrera Quinta en dos ruedas, pues se arriesgan a sufrir un accidente de gravedad debido a la imprudencia del transporte público que en muchas ocasiones, y esto es evidente a los ojos del peatón, no respeta al ciclista y lo cierra con el fin de recoger un pasajero.

Y es que la Alcaldía de Ibagué se ha enfocado en diseñar un futuro en donde el espacio público sea eficiente y accesible, pero ha quedado corta a la hora de educar al ciudadano. No hay campañas efectivas por parte de la Dirección de Espacio Público de la Secretaría de Gobierno o la Secretaría de Planeación para promover el respeto del espacio público y, sobre todo, su uso, su apropiación. ¿De qué nos sirve contar con espacio público si no sabemos cómo este mejora nuestra calidad de vida?

Y es que según Jessica Montserrar Fonseca de la Universidad de Guadalajara, el espacio público como los parques, calles, avenidas o espacios usados para la recreación, son lugares en donde los habitantes de una ciudad pueden expresarse de forma artística, deportiva y cultural.

Para Monstserrar, el espacio público son los lugares en donde se comparte con la ciudadanía y que al final, repercute en la calidad de vida de los habitantes. En su estudio “The importance and approppriation of public spaces in cities”, Montserrat dice que el interés por los espacios públicos de esta índole ha disminuido y se ha centralizado debido a que no todos tienen un fácil acceso a estos.

Esto quiere decir que la no apropiación del espacio público por parte de la ciudadanía, deja claro que lo poco con lo que se pueda contar, le queda a quienes sí están organizados, como la delincuencia, por ejemplo.

En lo que se ha avanzado

La Administración Municipal reconoce el problema, y es que según Héctor Cervera, secretario de Planeación, es evidente la ocupación del espacio público en algunas ocasiones evitando el tránsito de personas, tal como suele ocurrir cuando los vehículos se parquean mal.

Sin embargo también es claro en decir que aunque el promedio de espacio público por habitante es de 1,28 metros cuadrados, en el Plan de Desarrollo se plantea aumentar a 2,52 metros cuadrados por habitante.

Hay sectores en donde el tema es dramático, como la comuna 7 y 8, sector del Salado, Nazareth, allí escasamente se llega al 0,5 metros de espacio público por habitante”, agrega Cervera.

Hacer parte del programa Ciudades Sostenibles de Findeter, realizar la instalación de parques biosaludables, son algunas estrategias de la Administración por mejorar la situación. Sin embargo se reconoce como lejana la solución final al problema. Es así como Findeter y la Alcaldía formulan el Plan Maestro de Movilidad y Espacio público, lo que representaría una ruta.

Por otro lado, según Ibagué Cómo Vamos en la encuesta de percepción ciudadana del año 2017, los ibaguereños reconocen en un 46% el no uso del espacio público del barrio en donde viven. Sin embargo la situación ha venido cambiando debido a programas como el de la instalación de parques biosaludables, dato reflejado también en la misma encuesta.

Espacio público y cultura ciudadana son dos temas que van de la mano, y aunque el punto positivo es el inicio, lo complejo viene durante el proceso cuando no se concientiza al ciudadano de a pie cómo esto repercute en su vida y en la de sus vecinos.

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