María del Rosario Laverde trabaja como correctora de la revista Semana. Crédito: Esteban Vega | El Ibaguereño
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| 2018/02/20

Acudiendo a las matemáticas veo que algunas de mis amistades están conmigo hace más de 30 años y eso más que simples números es un privilegio al que no se le puede poner valor.

Hace un par de días me quedé sin teléfono celular en estos tiempos de tecnología vital y las posibilidades de comprar otro aparato parecían lejanas hasta que de pronto apareció alguien dispuesto a regalarme un iPhone usado. La solución llegó y me hizo pensar en todos los que a lo largo de mi vida han estado dispuestos a dar más de lo que ellos mismos son para hacerme la vida más fácil.

Patricia fue el refugio de los regaños maternos durante cientos de años. Cuando se hizo terapeuta respiratoria me acompañó durante una hospitalización muy seria para aspirar mis flemas con una manguera y con el cuidado que no tenían quienes estaban a mi cargo.

Iván compró todos los ejemplares que quedaban de un libro de poesía que me publicó la Universidad Nacional para dármelos y que yo me los pudiera llevar a una presentación en México.

Jenny nunca en su vida me ha dicho nada feo, ni siquiera cuando no está de acuerdo conmigo. Por el contrario, está convencida de que yo soy muy inteligente y no para de decírmelo.

Me limito a tres ejemplos pero son un montón que no terminaría nunca de enumerar, soy una provilegiada y tener amigos es lo más grande que puede haber. Es tener muchos tesoros a la vez.

Ayer, por ejemplo, William me llamó para pedirme que lo acompañara a pasear a sus gemelos de 2 años mientras su esposa trabajaba. Cada uno se hizo cargo de un niño y una patineta, fue muy divertido y muy duro, me quedó un morado gigante en una rodilla, me quedaron doliendo los brazos. Pero me siento feliz de ser la amiga de alguien, de que ese alguien me necesite.

No sé cómo dice el dicho; que uno no escoge a la familia pero sí a los amigos, o que los amigos son los hermanos elegidos, lo que sea es cierto. Tengo muchos hermanos, y son solo generosidad.

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