Foto, revista SEMANA | EL IBAGUEREÑO
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| 2018/01/17

El 16 de enero del 2008 fue en la fecha en la que Doris Tejada afirma haber sentido una punzada en su corazón, es decir, el presentimiento de que algo malo le había pasado a su hijo Oscar, sin saber que este sería uno de los casi 5.000 hombres que se convirtieron en falsos positivos durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Así lo cuenta la revista SEMANA. La cifra mencionada es respaldada por la Fiscalía General de la Nación, la cual también afirma que entre el 2002 y el 2008 hombres que no eran guerrilleros ni tenían ningún tipo de relación con el conflicto armado, de bajos recursos, fueron llevados mediante engaños a otras regiones del país, entregados a un batallón o escuadra militar para ser asesinados. Todos aparecerían después vestidos con ropa militar y con un arma en la mano.

«Había viajado, desde Fusagasugá hasta Cúcuta, donde vivía mi otro hijo. Era diciembre. Ya llevaba días allá tratando de concretar un negocito. Me llamaba. Me llamó el 31 en la noche, estaba triste, era su primer 31 sólo. No me he tomado ni una cerveza mamá, recuerdo que me dijo. No se preocupe mamá que para el día de reyes estoy de vuelta, no se preocupe.

Algo que no olvido nunca es que me dijo tres veces: mamá estoy en el centro de Cúcuta, no se le olvide que estoy por el centro» es la historia que cuenta Doris acerca de la última vez que logró comunicarse con su hijo.

Narra tambieén la manera en que junto con su esposo descubrieron lo sucedido: «Entre septiembre y octubre del 2011 estaba sentada viendo el noticiero en la casa. Vi una noticia que me causó un escalofrío en todo el cuerpo, unas madres decían que sus hijos habían sido asesinados por militares y luego presentados como muertos en combate, con ropa militar y todo. Pensé en Óscar y me eché la bendición. Creo que ese fue el primer mensaje que me envió. Decidí ir a la fiscalía y poner la denuncia formalmente de la desaparición de Óscar».

Al mes de recibir la confirmación de la muerte de Óscar, Doris buscó a las madres que meses atrás había visto en televisión. Se habían constituido entonces como Colectivo, Las Madres de Soacha. Así era como, un mes después, Doris Tejada entraba a ser parte de una organización de tejedoras a través de los cuales construían memoria.

Hoy, el Costurero de la Memoria, es un grupo unido en el que no sólo están las madres de los denominados Falsos Positivos, también lo conforman víctimas de crímenes de Estado, de los paramilitares.

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