Redactor Prensa | El Ibaguereño
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| 2019/04/26

1995, en un vagón del metro Carol Danvers (Capitana Marvel) sigue a un skrull. Un hombre lee atentamente un guión (Mallrats) y repite una línea, ella mueve el texto con su mano lo mira directamente, intercambia una sonrisa y sigue su camino. A mi gusto, el cameo más emotivo de Stan Lee, no sólo por ser el primero luego de su muerte, sino por el homenaje a su amigo Kevin Smith, quien se conmovió hasta las lágrimas al ver esta aparición de Stan “the man”.

Individuos que tienen conversaciones “profundas” sobre la diferencia entre la plazoleta de comidas y los sitios para consumir bocadillos entre compras,  deambulan de un lado a otro sin comprar nada y conocen las rutinas y necesidades de todos los especímenes que allí interactúan. El centro comercial como ecosistema autónomo que acoge diferentes especies de seres humanos. Aunque en el caso de uno de los protagonistas, el centro de su ecosistema es la tienda de cómics.

Mallrats (1995) es la segunda película dirigida por Kevin Smith y en ella Stan “the man” Lee se interpreta así mismo, antes de ser la leyenda de hoy día. Brodie (Jason Lee) y TS (Jeremy London) han sido abandonados por Brandi (Claire Forlani) y Rene (Shannen Doherty) respectivamente. Deciden pasar el tiempo y aliviar sus penas en el centro comercial. TS lucha contra la figura de un suegro que no lo quiere, y la “devoción” de Brandi hacia su padre. Brodie por su parte no le da el lugar que le corresponde a Rene debido a los cómics y su afición a los videojuegos.

  • ¡No puedo creer que esté aquí hablando contigo! ¡Eres el creador de los más grandes! Hagamos la lista: ¿Spider-Man?
  • Culpable
  • ¿El increíble Hulk?
  • Me temo que sí
  • Esto es genial, ¿Los X-Men?
  • Ahora que lo dices
  • Demonios, ¡Eres un dios!
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Lee se encuentra en el centro comercial en una firma de autógrafos y en un momento tiene una “profunda” conversación con Brodie, un amante de los cómics obsesionado con los órganos genitales de los superhéroes, sobre el amor y la mujer perfecta; después de hablar con su ídolo, “Segaboy” decide reconquistar a Rene. Además, la película cuenta con el regreso de Jay y Bob el Silencioso, dos buscapleitos “expendedores de entretenimiento neuronal”, especialmente marihuana, amigos de Brodie y TS, quienes habían aparecido ya en Clerks (1994).  

La película se mueve en torno a la cultura friki de finales de los 80 y mediados de los 90, misma que se abría camino en medio de un “gueto”, mucho antes de convertirse en la moda que es hoy. Además de ser  un rasgo característico de Smith quien explora allí sus propias aficiones. Mallrats no fue muy bien recibida en su momento por la crítica, aunque para los amantes de los cómics se convirtió en una obra de culto, una genialidad de un fanático como Kevin Smith, no en vano su hija se llama Harley Quinn Smith.  

Al ver Mallrats me es imposible no pensar en el corredor de la 60 en Ibagué, La Estación, Acqua, Multicentro y las cosas “trascendentales” que suceden allí. Todos, o al menos la mayoría, nos hemos sorprendido en algún momento actuando como ratas de centro comercial en este sector. ¿Podemos pensar entonces que Mallrats es quizá una experiencia ibaguereña?

Jorge Mendoza

Comunicador social

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