Andrés Mora | El Ibaguereño
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Mauro Díaz es un peleador de la vida, el tapiz y la jaula. Sus golpes salen expulsados de los recuerdos; no lucha solo. Tiene ‘ventaja’ en los combates. Sus aliados son de tinta. Provienen de Grecia y Japón. Han batallado en la arena, el espacio y otros mundos tan particulares como ellos.

El ibaguereño lanza una derecha y su contrincante recibe la dureza de un guerrero. La izquierda es ‘desgarradora’. La templanza de sus músculos se forjó en medio de la harina. En primer lugar, pisó el complejo terreno de la calle, el centro. Convivió alrededor de gamines, bazuqueros y drogadictos.

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Luego, un tapiz de 12×12 lo vio consagrarse. Allí llegó gracias a Dave Batista y Mark Callaway. Si los nombres son desconocidos, sus sobrenombres no tanto. ‘Batista’ es un ex luchador estadounidense que se alzó en seis oportunidades con el título de campeón en la World Wrestling Entertainment (WWE). Además, es quien interpreta a ‘Drax El Destructor’ en Guardianes de la Galaxia. Callaway es una leyenda de la franquicia. Se trata de ‘Undertaker’, un nombre que resuena en la mente de los fanáticos a la lucha.

Esta es la historia de Mauro Díaz, ‘El Guerrero de Dios’ (como él mismo se denomina), actual entrenador de lucha de la Liga del Tolima.

¿Cómo empezó en la lucha?

Eso fue cuando tenía como 12 años viendo la WWE, los enmascarados, las biografías de ellos y así decidí buscar la Liga de Lucha Olímpica del Tolima y así empecé mi proceso, y más adelante me encontré con deportes de contacto (boxeo, taekwondo hapkido, artes marciales mixtas)

¿En ese tiempo por qué le llamó la atención?

En ese tiempo me gustaba Dragón Ball, las peleas, me gustaban los muñecos de combate y dije: ¡ush! que chévere. Era muy vistoso por las máscaras y todo. Me interesé en el deporte, me enamoré de esto, solo pensaba en lucha, lucha, lucha y lucha para alejarme del alcohol, el cigarro y cualquier droga.

¿Y sus padres?

Mis padres son personas muy trabajadoras. En mí, han inculcado los valores. De igual forma, ellos siempre han mantenido muy ocupados, y yo mantenía a la deriva, a partir de esa soledad se cometieron muchos errores y yo aprendí fue a los tiestazos. Me caía, me caía y me levantaba solo. Ellos se dedicaron a trabajar en panaderías en el centro. Yo les colaboraba. En la panadería me tocaba hacer pan, moldear, yo sabía todo de panadería, salía con mi papá a vender pan. “Ey, vecina, qué pan necesita“

¿Y los tiempos cómo los distribuía?

Iba al colegio en la mañana, salía y me iba a ayudarle a mi mamá a la hora de los almuerzos. Atendía la panadería, y en las tardes iba a entrenar y ya llegaba en la noche a descansar.

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En la noche veía Dragon Ball, Los Caballeros del Zodiaco, y eso despertó en mí, un sueño de querer ser así. Aún veo Dragón Ball con mi sobrino de 1 a 2 de la tarde por Cartoon Network. A él lo quiero influenciar por este camino porque también le gusta, solo que apenas tiene 7 añitos.

En las familias es muy común que un padre apoye el ciclo deportivo en sus hijos, pero cuando se trata de la lucha a sabiendas de que se corre un riesgo ¿es igual?

Mis padres en la lucha olímpica siempre me han apoyado al 100%, pero en las artes marciales mixtas no es lo mismo, a ellos eso si les genera temor, miedos. Toda la familia le da ese temor de que me llegue a pasar algo, pero bueno, yo ya tomé la decisión y me ha ido súper bien.

¿Cómo es ese momento en que usted les dice a sus padres “voy a pasar de la lucha olímpica a la U.F.C. o las artes marciales mixtas”?

Ellos ya habían visto eso y no les gusto para nada, pero pues yo les dije que era mi decisión. Si Dios me dio un talento pues debo aprovecharlo. Entonces ellos se vieron muy preocupados, pero cuando me vieron con medalla nacional entonces ahí si se pusieron felices. Aunque siempre tienen el temor de que me llegue a pasar algo.

¿Cómo es entrenar lucha olímpica y pasar al otro tema?

En la lucha olímpica los mejores peladores son luchadores, entonces por eso nunca dejó de lado la lucha, pero por ejemplo entreno otras artes como boxeo y me apoyo en la ayuda de amigos que también practican distintas artes marciales, entonces yo me voy a entrenar con ellos. Por ejemplo, con Mauricio Otálora, en Casa Korea y así sucesivamente con todas las personas de acá, ya que todas me han abierto las puertas dentro del departamento.

Para este evento que se va a realizar, la marca mexicana Crixus, ha venido reuniendo todo el talento latinoamericano, pero ese talento colombiano se radica en ciudades como Medellín que tienen complejos establecidos, mucho más organizados y grandes ¿Cómo es para Mauro competir contra eso a sabiendas de que acá en Ibagué los recursos son limitados? 

El peleador no lo hace el gimnasio. Un peleador se puede hacer en el peor escenario de infraestructura. Al peleador lo hace la disciplina y el hambre por ganar. Allá pueden tener el baño turco, el sauna, los modos de recuperación y todas esas comodidades que obvio generan unas comodidades, pero lo que hace al peleador es ser guerrero. Como dice Rocky: tener esos ojos de tigre hacia la victoria y no importa cuántas caídas se tenga, lo importante es levantarse y seguir peleando.

¿Cómo son sus jornadas de entrenamiento?

A las 5:00 a.m. estamos entrenando acá (Polideportivo Bocaneme) con la selección que va para Juegos Nacionales. A las 6:30 a.m. en la Liga de Boxeo, después descanso hasta las 3:30 p.m. y vengo a trabajar aquí con lo que es la categoría infantil y desde las 8:00 p.m. en adelante me dedico a entrenar artes marciales mixtas.

El “Rolo Torres” es uno de los referentes en este deporte aquí en Colombia ¿Usted tiene contacto con él?

Con Fredy Serrano, que ha sido uno de los pioneros, con ‘El Rolo’, el saludo, nada más.

Mauro labora en la Fundación Grupo de Apoyo donde plantea fomentar proyectos de vida para los niños que hacen parte del semillero de lucha olímpica. Su equipo es inmenso. Todo aquel que le haya tendido la mano, hace parte de su progreso. Este hombre ha vendido hasta lasaña para asistir a citas mundialistas. Incomoda al oponente con unos guantes que le regalaron. En combate, escucha a su esquina y lo demás, se desvanece.

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“Esto es como una partida de ajedrez. Muchas veces piensan que son dos brutos golpeándose. Yo miro qué movimiento o estrategia debo aplicar para llegar al jaque mate”, asevera Díaz.

 A la jaula arribó en 2008. En Bogotá, la sangre no lo espantó. Ganó, sin embargo, se alejó por un tiempo al no encontrar un proyecto organizado. “Hace cuatro o tres años, me enteré de la Federación Colombiana de Artes Mixtas. Me interesé puesto que estaban afiliados a la organización Mundial de Artes Marciales Mixtas”

En los entrenamientos puede cortarse una ceja y, aun así, continúa. Según comenta, su cuerpo cicatriza rápido, ¿acaso es una capacidad que le hace honor a su rótulo: El Guerrero de Dios?

El cine y la TV son de su agrado. Con Rambo aprendió que no existe dolor. Rocky lo inspiró y Jean-Claude Van Damme, también lo influenció. De hecho, copia las técnicas de pelea que observa en una que otra película. Una de ellas le permitió vencer a varios contrincantes a nivel nacional.

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Como todo guerrero, tiene sacrificios. La vida social, la arepa, la empanada, la salsa y en general, los fritos, son una tentación que debe saber controlar. Si la vida no lo ha hecho sufrir lo suficiente, y las peleas tampoco, pues…

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 “Todos los tatuajes me los han regalado. He conocido muchos amigos que me dicen: si en la pelea no le causaron dolor, venga le causo dolor. Tengo el brazo derecho lleno de guerreros. En mi corazón está Goku. En el brazo izquierdo, un león. Esas son mis dos armas”

Jorge Montaño y Leonardo Silva – Especial para El Ibaguereño

Andrés Mora es autor en EL IBAGUEREÑO en temas relacionados con el deporte y CrossFit, es uno de los atletas más activos en la ciudad y uno de los gestores del box Radikal Fitness.