Sal en el desayuno, foto: archivo | EL IBAGUEREÑO
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| 2018/01/29

Y es que a veces abusamos demasiado de la sal, lo que puede dar como resultado unos peligrosos contratiempos en nuestro organismo.

Desde la hipertensión a problemas estomacales, insuficiencia renal, hasta osteoporosis, el abuso de sal, sobre todo refinada, puede provocarnos problemas indeseados. De ahí que debamos saber muy bien cómo consumir este condimento, y sobre todo, qué tipo de sal elegir, puesto que no hay solo una.

Mayoritariamente podemos encontrar dos tipos de sal diferentes en cualquier supermercado o tienda de comestibles. Está la sal refinada, la más habitual, la que se suele utilizar no solo para condimentar, sino también para mantener alimentos congelados y precocinados, otro de los vicios potencialmente perjudiciales que solemos tener.

El consumo abusivo de este tipo de sal refinada puede provocar los problemas anteriormente expuestos, además de añadir muy poco a nuestro organismo más allá del sabor que otorga a los platos donde que condimenta. Por eso es mejor optar por la sal marina a la hora de condimentar nuestras recetas.

Evitar en lo posible los platos precocinados, que suelen tener bastante sal como conservante, y también de otros alimentos que suelen tener niveles de sal excesivos, como los snacks de patata, será una buena forma de mantener a raya y en un equilibrio justo este condimento.

A la hora de condimentar nuestros propios platos, debemos ser conscientes de esto e intentar añadir ese sabor característico de la sal con los propios ingredientes salados de la receta, para no tener que condimentar luego demasiado con la sal propiamente dicha.

Si nos tomamos en serio todo esto, nuestra salud nos lo agradecerá muchísimo, y es que según los últimos estudios llevados a cabo en Finlandia, nuestra esperanza de vida puede aumentar incluso en 5 o 6 años gracias a dejar el abuso de sal.

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