Las facetas de Pipe Giraldo traspasan los límites | El Anzuelo Medios

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“Pipe Giraldo”, como es conocido en diferentes medios locales de comunicación, es un joven nacido en Ibagué, Capital Musical de Colombia, graduado del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Corporación Unificada Nacional de Educación Superior (CUN). A sus 17 años, decide incursionar en el mundo del periodismo debido a su gusto por informar acerca de temas relacionados con el deporte, especialmente el fútbol.

Ha desempeñado la locución en emisoras locales como Conectando Estéreo y en Radio Súper del Tolima, realizando emisiones tanto de deportes como de humor. Pipe Giraldo se ha destacado ante los medios locales por la potencia de su voz, sus chistes y por la pasión con la que habla de fútbol.

¿Cómo logra llegar a la radio?

Desde pequeño escucho radio, llamaba a las emisoras y trataba de hacer amigos para que me empezaran a conocer. En el transcurso de mi adolescencia empecé a ir hasta las emisoras para participar en las diferentes dinámicas que realizaban, con el fin de tener la posibilidad de hablar al aire. En esos momentos yo aprovechaba para dar a conocer mis chistes y mis buenos comentarios acerca del fútbol. Poco a poco lograba reconocimiento en los medios locales, hasta el punto de que varios directores de emisoras de la ciudad me contactaban vía teléfono para que desde este medio hiciera mis emisiones de humor.

¿Qué significa hacer radio para usted?

Para mí la radio lo es todo, es una plataforma que me ha permitido compartir ideas, sentimientos y emociones con una gran cantidad de personas, sin importar en el lugar en el que se encuentren, lo cual me hace sentirme acompañado de audiencias que comparten mis mismas pasiones. Puedo ser yo mismo en todo momento y estoy seguro de que ellos aprenden tanto de mi como yo lo hago de ellos.

 

¿Teniendo en cuenta que es comunicador social y periodista, le gustaría incursionar en otro medio?

La televisión también me gusta, aunque no más que la radio. De hecho estuve en un canal de televisión local, transmitiendo el Festival Folclórico del año 2014, recorrí desde el Hotel Casa Morales hasta la calle 42 emitiendo lo que transcurría en el desfile tradicional que se hace en esta época. Fue una buena experiencia, es un medio audiovisual y esto genera que haya acceso a la información de manera más completa y detallada.

Juan Felipe descubre su gusto por el humor en el año 2004, debido a su admiración por el humorista santandereano José Ordoñez. Decide iniciar en este mundo imitando a dicho personaje. Sin embargo, a través del tiempo Juan Felipe ha adquirido su propio estilo y gracias a esto, ha participado en diferentes concursos como cuenta chistes, hasta el punto de realizar una maratón de chistes de quince horas en un centro comercial de la ciudad de Ibagué, considerándolo hasta el momento como su mayor logro en el mundo del humor.

¿Qué siente cuando hace reír a alguien más?

Yo creo que cada vez que echo mis chistes y alguien se ríe, le estoy aportando un granito de arena al mundo, la única manera de que una persona logre erradicar sus problemas es siendo feliz. Alegrarle así sea el día o el ratico a alguien significa mucho para mí, no hay dificultades que no se puedan evadir con una sonrisa. El poder está en la mente y si nosotros como seres humanos nos proponemos a salir adelante a pesar de las adversidades, estoy plenamente seguro de que lo podemos conseguir.

Desde pequeño ha sentido amor por la música, principalmente por su padre, un docente del Conservatorio del Tolima, a quien considera su mayor influencia en el mundo musical. Recuerda que desde niño, le gustaba hacer sonidos con cualquier objeto, asimilándolos con instrumentos como la tambora. Por ende, sus padres deciden obsequiarle a sus cuatro años su primer instrumento musical, el teclado. Juan ingresa a una academia musical con el fin de aprender a tocar este instrumento.

¿Por qué el teclado y no otro instrumento?

Nunca me he animado a tocar otro instrumento que no sea el teclado o las congas. La primera vez que toque el teclado sentí todos los beneficios que este instrumento generaba en mí. Al principio no fue fácil, era un poco ambicioso y quería saber tocarlo a la perfección con tan solo un par de clases. Sin embargo, tantos mis padres como mis maestros de música fomentaron en mi la paciencia y fue así como a través del tiempo logre tocar el teclado como lo hacen los músicos profesionales. El sonido me encanta, la melodía me transporta a otro lugar. Cada vez que lo toco mi ánimo se levanta, crece la confianza en mí mismo, la memoria se ejercita de una manera impresionante y lo mejor de todo es que me siento ubicado en el espacio en el que me encuentro.

¿Ha hecho parte de algún grupo musical?

Con mi padre tenemos un grupo instrumental a dúo, él en el saxofón y yo en el teclado. Con unos estudiantes del Conservatorio, hemos conformado un grupo de música clásica, en donde interpretamos el violín, el saxofón, el piano y la voz y nos presentamos constantemente en cenas y ceremonias. Además, he hecho remplazos en coro y percusión a una agrupación local llamada Banda Ancha, la cual interpreta música tropical, con la que he tenido la oportunidad de participar en importantes tarimas.

Juan Felipe ha decidido seguir los pasos de su padre, desempeñándose como profesor de percusión en varias instituciones, principalmente en fundaciones como Eddy Music y la Fundación Unámonos. Las clases de percusión que dicta son dirigidas principalmente a personas con discapacidad, pues para él, la música es una terapia fundamental para desarrollar aspectos puntuales, tales como la audición, el equilibrio, la memoria, la atención, la concentración y la orientación en este tipo de personas.

¿Cómo llega ser profesor de percusión?

La verdad no me veía en esa vocación, creía que no tenía paciencia para enseñarle a otro. Sin embargo, gracias a mi padre me propusieron trabajar en una fundación. Lo hice más por economía que por otra cosa, pero esa paciencia que no creía tener nació sin dificultades en mí. El hecho de dictar clases de música a niños con discapacidad se convertía en todo un reto, sin embargo me la gocé y aprendí de ellos casi tanto como ellos lo hicieron de mí. Ser docente se convirtió en una vocación, me gusta y lo disfruto en su totalidad.

¿Se han combinado sus tres talentos alguna vez?

Sinceramente hay que tener un espacio determinado para cada uno. Sin embargo, muchas veces van ligados el uno del otro. En la radio se hace humor y también música. Al enseñar también echo mis chistes para que los niños adquieran el conocimiento de manera más dinámica.

¿Le gustaría ser reconocido en alguna de sus facetas?

La verdad no busco ni me interesa el reconocimiento, soy una persona común y corriente a la que le motiva ayudar a los demás y eso es lo que me hace feliz. Me considero bueno en todo lo que hago, pero no necesito un reconocimiento para hacerlo mejor. Sin embargo, cada día intento hacerlo mejor porque creo que estoy en este mundo con un propósito, Dios me regaló talentos que no cualquier persona puede desarrollar con la facilidad con la que yo lo hago. Me dedico a ser un instrumento para que los demás estén más cerca de sus sueños y sobre todo para que se den cuenta de que los límites son totalmente imaginarios.

Actualmente Juan Felipe tiene la iniciativa de estudiar locución profesional, ya que le gustaría centrarse de manera directa en el mundo de la radio realizando emisiones de humor y de fútbol.

A través de los años, Pipe ha logrado desarrollar su capacidad de escucha a gran escala, gracias a las actividades que ha desarrollado hasta el momento. Este joven es invidente de nacimiento, pero esto no ha sido un obstáculo, ni un límite, tal como él lo menciona para posicionarse como uno de los mejores locutores y profesores de percusión de la ciudad.

 


Nota realizada por Sarah Nataly Gallego Zúñiga, publicada originalmente en El Anzuelo Medios

 

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