Yovanny Prieto, abogado columnista de EL IBAGUEREÑO.
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| 2018/01/20

La periodista de La W radio, Camila Zuluaga (@ZuluagaCamila), dijo en un trino:

“De niña cuando mi papá (ingeniero) me ayudaba a estudiar matemáticas y a mí no me daba un resultado, yo le decía: ¡pero casi me da papá! El me respondía: ¡Casi no te sirve Camila, te tiene que dar exacto porque o si no el puente se te cae! ¡Y no se te puede caer!

Argelino Durán Ariza, Presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, hizo énfasis en que las columnas que hacían parte del rombo no soportaron el esfuerzo de la estructura y por esto cedieron, además, que la parte del puente que sigue en pie, se puede recuperar con técnicas de ingeniería destinadas a la reparación y refuerzo de la obra.

Al usar este nefasto suceso como símil en nuestras vidas, los resultados de lo prometido no siempre se dan por múltiples motivos, somos lo bastante acomodados para señalar a los demás de nuestras desgracias, cuando en el 99% de los casos los responsables somos nosotros mismos.

El primero de enero en medio de la fiesta, el licor y por qué no decirlo, la miserable pólvora, abrazábamos a nuestros seres queridos y nos prometimos cantidad de actividades a desarrollar como también a dejar, siendo las comunes el inscribirse en el gimnasio, dejar las grasas y dulces, ahorrar, el viaje prometido, emprender, pagar las deudas, dejar de fumar, comprar carro, comprar finca, adelantar el divorcio, entre otros.

Ya hoy, 21 días después, cuando se retornó a la cotidianidad, muchas de esas promesas o están a media marcha o quedaron en el olvido, (de no ser su caso, continúe buscando éxitos). Más que promesas fueron deseos, supimos lo anhelado pero no realizamos la planeación y menos la ejecución, siendo un tiempo normal para que comencemos con las excusas, reiterando que buscaremos agentes externos a quien responsabilizar.

Estamos comenzando año y así mismo a tiempo de cumplir siquiera uno de tantos propósitos. Por ello, desde ya deberemos ser consientes de nuestros entornos y conforme a estos establecer objetivos y metas, definir estrategias, presupuestos entre otros, abandonando totalmente la procrastinación, fuente de toda desdicha.

De intervenir a tiempo, haremos técnicas de reparación y refuerzo de nuestras obras, el ¡casi no me da! de Camila quedará en el abandono y evitaremos que al sonar en nuestras radiolas el “faltan cinco pa las doce” nuestras bases comiencen a ceder y cuando escuchemos “año nuevo, vida nueva”, nuestros puentes estén en el suelo.

Pta. Me propuse bajar de peso y he perdido 6 kilos en 21 días. Obsesión.

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