Andrés Mora | El Ibaguereño
Banner

Escrito por: Camilo Chacón Rivas, publicado originalmente en El Anzuelo Medios

Existen muchos escenarios laborales informales en la ciudad de Ibagué en donde los trabajadores tienen una mínima paga,  “la monedita que me quiera dar” como dicen ellos. Entre las calles 39 y 42 trabaja como cuidador de carros Rubén Darío Agudelo, un hombre de fácil identificación por su baja estatura, de complexión delgada, cuerpo encorvado, con cabello alborotado, por ello la cachucha; más conocido en el mundo de los vigilantes callejeros como Quasi o Quasimodo, remoquete con el cual es conocido por su aspecto físico y por poseer ciertas similitudes con el personaje central del Jorobado de Notre Dame del autor francés del periodo Romántico del siglo XIX, Víctor Hugo.

Andrés Mora | El Ibaguereño

Rubén Darío cuenta con 37 años de edad, soltero, con una familia conformada por su madre y tres hermanos. Eduardo Agudelo se fue de la casa hace más de tres décadas y no dejó rastro alguno, “esta es la hora exacta que no se ha vuelto a saber nada de él…no sé si está muerto no sé si de pronto no sé”. Actualmente Rubén Darío vive con Rosalba Agudelo, su madre y dos hermanas, la mayor tiene siete hijos y todos habitan en una humilde casa de inquilinato del barrio El Bosque parte baja de la ciudad de Ibagué, hace más de 30 años. “Vaya a mi casa así fuera un domingo o un sábado si quiere para que usted vea la difícil situación en la que vive uno, yo lo entro y lo saco del barrio”.

Es un hombre de carácter y personalidad amable y sincera pero también con muchas tristezas a lo largo de su vida a causa de la situación social, laboral y familiar; son huellas de un pasado y un presente que le calcinan el corazón, “yo soy una de las personas que mantengo estresado, mantengo amargado, llego a la casa el día domingo a las 3 o 4 de la mañana y mi hermana empieza con la cantaleta…yo quisiera buscar un lugar pa´ onde irme, una parte lejos, coger la pista”. Su situación económica actual hace que  una de sus grandes ambiciones para el próximo año sea salir de Ibagué “si el otro año, de pronto pudiera salirme un trabajo pa´ Bogotá, lo haría”. A pesar de sus sueños, para Darío su familia y primordialmente su madre es lo más importante y no está dispuesto a abandonarla,“aunque no se quien cuidara a mi mamá”.

Andrés Mora | El Ibaguereño

Dentro de sus gustos más significativos están caminar, ver las palomas en la Plaza de Bolívar, ir a ver a los futbolistas, en la cancha de San Simón de la 36, de los equipos que tiene Grama Deportes, conversar con futbolistas y ex-futbolistas como Kenny Amaya, Felipe Espinosa, Josué Canal y por supuesto Alirio Amaya quien le ha brindado apoyo y es el dueño del club.

Rubén Darío es hincha acérrimo del Deportes Tolima y consigue a toda costa entrar al estadio Manuel Murillo Toro a ver el espectáculo. Además  en el pasado dice haber jugado muy bien este deporte aunque ya no lo practica.

Andrés Mora | El Ibaguereño

Entre los años 2003 y 2008 Darío quiso emprender nuevos rumbos y buscar otras oportunidades de trabajo para seguir sosteniendo su familia; llega a Rovira – Tolima y allí se instala durante cuatro años en una finca dándole de comer a los cerdos, echándole abono a los huertos, entre otras faenas del campo. Luego se va para Fresno – Tolima recomendado por el dueño de la finca anterior, a desempeñar similares oficios. Allí duró dos años pero la necesidad de ver a su madre lo hace devolver sus pasos y llegar a tierras ibaguereñas nuevamente a retomar sus antiguos empleos.

Otra actividad laboral que desempeñó la realizó en el cementerio “San Bonifacio” de Ibagué como sepulturero, manifiesta no temer a los muertos,  porque principalmente cree en Dios y siempre se ha encomendado a él para que le ayude en todo momento, no lo desampare y lo aleje de los vicios. Creencia que compartió desde niño en una Comunidad Cristiana denominada “Organización Cristiana por el Bien de Todos”, que también le brindó educación elemental, pero desafortunadamente se acabó. En la actualidad no asiste a ninguna iglesia, y argumenta “a mí me gusta es ir con Dios”.

Desde hace más o menos nueve años, Darío ha distribuido su jornada laboral en dos tiempos: en el día cuida y apoya con quehaceres en las canchas de fútbol del Club Grama Deportes; en la noche, hasta hace un año iba a las discotecas y sitios nocturnos de la calle 42, pero para este cuidador de carros fue desafortunado la promulgación del POT (Plan de Ordenamiento Territorial), lo cual obligó a buscar otro camello en la calle 39 con Quinta haciendo la misma labor como cuidador de autos.  Esta labor apropiada por Darío, hizo que entre sus gustos y aficiones se encontrara el querer estar muy cerca de las canchas de fútbol como hobbie porque según sus palabras “me gusta patrocinar a los chinos y a este deporte” es decir, lo que se traduce en ir a acompañar  y alentar a los equipos de fútbol.

En tiempos de trabajo en la 42 con Quinta…..Pasadas ya las cinco de la tarde, se esconde el sol, para Quasi el rol de “director técnico”  ha terminado por este día. Camino a su otro lugar de trabajo se encuentra con la noche y juntos caminan hacia la 42. Ahora también habrá un cambio de rol, no verá más los balones saltar por el cielo, zigzaguear por el suelo y las gargantas henchidas del grito de “Gooool”; ahora verá  las luces encendidas de los vehículos que deambulan, los gritos y músicas de mil ritmos en la ciudad, para asumir el rol de cuidar carros y que ningún objeto de valor se pierda en las horas de la noche.

La calle 42 era uno de mis mejores lugares ya que había gran transcurso de personas y gran cantidad de carros para cuidar, allí se bebía y se trabajaba. Hace tres o cuatro años toda la gente de mi barrio, amigos, vecinos, jugadores de fútbol y muchos que conocía los veía y me saludaban con alegría y los sentía como mis parceros”; esta nueva norma y el nuevo POT, perjudicó tanto a los dueños de discotecas, a estancos cercanos, a vendedores ambulantes y cuidadores de carros por cuanto bajó el nivel de visitas a esta zona que en su tiempo fue tan concurrida.

Se sabe que de la ciudad de Ibagué, la calle 42 fue uno de los lugares con más relevancia en aspectos de entretenimiento y diversión para los ciudadanos y los turistas del país y de otras naciones, presentando al público un lugar tranquilo, sano y con excelente ambiente para distraerse. En el mes de junio en la ciudad de Ibagué se celebran las festividades de San Juan en el marco del Festival Folclórico Colombiano, en el que se realizan desfiles de carrozas, concursos de  reinas de los diferentes municipios y departamentos, grupos folclóricos y comparsas  que se desplazaban por toda la ciudad,  por la carrera Quinta desde el barrio La Pola y era precisamente en la zona de la 42 donde se terminaban, lo que hizo que se acrecentara la festividad y este lugar ganara más adeptos, por ello la 42 fue llamada por mucho tiempo la Zona Rosa de Ibagué, aunque hoy ya no existen establecimientos públicos nocturnos y dichos eventos se realizan hoy por hoy por toda la Avenida Ferrocarril hasta el SENA.

En este sentido para Rubén Darío también la 42 es pasado, ve difícil su situación económica por el desalojo de discotecas y la recuperación del espacio público según lo reglamentado en el POT por parte de la Secretaría de Planeación Municipal, y entonces surge la pregunta ¿Qué me pongo yo a hacer? “Así sea voleando pica o pala lo que sea, lo que salga”… La 42 con Quinta fue un lugar donde se ganó cierto dinero para ayudar a su familia, pero infortunadamente ya se ha ido ese puñado de monedas que podía compartir y ahora está buscando otro lugar porque no deja de ser cuidador de carros, por ello se está “parchando en la 39 con Quinta”.

Andrés Mora | El Ibaguereño

A pesar de que Darío ha sido un hombre que ha vivido la mayor parte del tiempo en la calle, por su condición de cuidador de carros, se le valora enormemente la voluntad de salir adelante y buscar nuevas oportunidades legales para conseguir su sustento, ya que la calle 42 ha dejado de brindarle empleo. Igualmente, se le resalta a Quasi no consumir ningún tipo de sustancias alucinógenas ni tener malas costumbres, por este ejemplo goza de respeto entre los compañeros de su gremio.

Finalmente una frase célebre del poeta y pensador cubano José Martí.

Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud y en ti.

Andrés Mora es autor en EL IBAGUEREÑO en temas relacionados con el deporte y CrossFit, es uno de los atletas más activos en la ciudad y uno de los gestores del box Radikal Fitness.