Yovanny Prieto, abogado columnista de EL IBAGUEREÑO.
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| 2018/01/27

La generación del milenio, también conocidos como los Millennials, son aquellos jóvenes que alcanzaron la vida adulta después del año 2000 (Me rajé por dos años), desconocieron el mundo análogo, buenos para la tecnología, pero incapaces de saludar al prójimo y menos de cocinar un arroz con huevo.

En Ibagué se les ve en el boom de centros comerciales existentes, donde se alejan siquiera un momento de sus familias que entre el sancocho y el vallenato no los comprenden, visten pantalones XS, gafas de marco negro grueso, camisetas cortas y en sí, totalmente impecables. Son bonitos, como extraídos de la saga Crepúsculo, buenos para trasnochar, malos para madrugar, pero exageradamente talentosos.Ya quisiera ser uno de ellos.

Si el mundo cambió entre el pasar del nuevo siglo y de milenio, dejando atrás los casettes, fuentes únicas de información y familias numerosas, esta nueva generación traerá novedades significativas que muchos aclaman hoy en día, describiéndose con una sola palabra, experiencia, vivir su época e irse sin dejar descendencia y de la misma manera en que se llegó, salvo cicatrices, quemadas de sol y un pasaporte lleno de sellos, es lo único que les importa.

La lechona y morcilla de la calle tercera serán demandadas por maltrato animal, Mercacentro tendrá una mejor oferta de alimentos orgánicos e incrementará sus domicilios en bicicleta con parrilla, playa Hawai ofrecerá paquetes vacacionales de vivir un fin de semana ajustado a 1975, el conservatorio incrementará sus matrículas con jóvenes entusiastas en la ciudad musical de Colombia, Juntas recibirá más deportista los fines de semana pero la oferta gastronómica cambiará de chorizos a bananos y el Deportes Tolima ganará una segunda estrella que a la nueva generación poco o nada le importará.

Para subsistir los millennials necesitan un ingreso básico, apenas necesario para rentar un apartamento o cuarto, inflar las llantas de la bicicleta, comida natural, netflix, spotify y tres camisetas al año, siendo tres sus mayores inversiones: el nuevo iphone, su mascota y ahorro para viajes. El televisor poco lo usan, ni de fundas quieren un equipo de sonido y les aterra el cigarrillo.

Al ser Ibagué una ciudad intermedia que conecta prácticamente con todo el país, en lo que respecta al trabajo, los millennials no sufrirán en ofertas, el ser tan talentosos se traduce en que deben encontrarle sentido a lo que hacen, rompiendo la cadena de necesidad para subsistir y soportar humillaciones, porque adquieren la mínimas responsabilidades, no cumplirán horarios y de no gustarles el trabajo sencillamente se irán para otro sitio.

Tratando de idear ese mundo totalmente desconocido, ¿Seguirán con el mismo pensamiento cuando la trampa de la naturaleza, de combinar placer con sexo para la preservación de la especie haga su trabajo y comiencen los embarazos? ¿Será que el poder económico dejará de crear necesidades en la humanidad? ¿Será que los platos típicos tolimenses dejarán de gustarles a los jóvenes? ¿Será que la explotación del hombre por el hombre se perderá con el tiempo?. Algo es cierto, el mundo cambiará, porque este grupo a 2018 están entre 18 y 36 años, son el 25 por ciento de la población mundial y el 43 por ciento de la población mayor de 15 años y se espera que en Latinoamérica y Estados Unidos lleguen a ser el 74 por ciento de la fuerza laboral en el 2025, para estos el mercado deberá ajustarse.

Los que integramos la generación X estaremos llamados al rezago, entrando a criticar lo que para los millennials es normal e incluso obvio, seremos criticados por dejarles un mundo y una ciudad contaminada, mientras los motores de gasolina son reemplazados por pedalazos, autopistas por ciclovías, medidas azucaradas por agua y un internet con realidad virtual.

Estamos tiempo de comenzar a cambiar de mentalidad, porque esta nueva forma de contemplar la vida es agradable, llevará que muchas profesiones, oficios y negocios desaparezcan en el tiempo. En otras palabras, es hora de cambiar el pantalón XL por el XS. Salud.

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Abogado de la Universidad de Antioquia. Es especialista en Derecho Administrativo y candidato a Magister en Responsabilidad Civil y del Estado en la Universidad Externado de Colombia.